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Cosas pequeñas para ser grande

Por martes 21 de febrero, 2012

Es obvio que ningún país en el mundo se ha construido de la noche a la mañana. Tampoco se construirá jamás de esa manera. Lo que hace avanzar a una nación es la capacidad de sus dirigentes políticos y empresarios, así como de los distintos sectores sociales de establecer una agenda nacional que pueda, no sólo identificar los temas, sino trabajar por ellos.

Esos temas no sólo están referidos a los que consideraríamos como problemas, estarían, sobre todo, orientados al aprovechamiento de las potencialidades económicas del país.

Y de manera muy específica, en impulsar la formación de una adecuada preparación del capital humano, pues más que en los recursos materiales con que puede contar una nación es la riqueza de la mente humana lo que transforma a un país y lo hace grande.

Es la consistencia de estos planes que nos puede sacar a camino, borrando de raíz, no sólo la miseria material que arropa a muchos en la sociedad dominicana, sino, y, sobre todo, erradicando la pobreza mental que no nos permite ver y construir con claridad nuestro destino.

Tenemos que trabajar con las cosas pequeñas, pero que son grandes para la dimensión humana.

Tenemos que acabar con la inmediatez y apostar al mediano y largo plazos, si en realidad queremos colocar al país en otro escenario.

La falta de honradez está relacionada con la miseria de espíritu de la condición humana. Y evidentemente a la necesidad de hacer que el país opere de acuerdo a los límites de nuestras normas legales.

Quizás sea difícil hablar de este asunto en medio de la algarabía de una campaña electoral, en que todos asumen que tienen en sus manos soluciones que las ofertan como la panacea de los problemas en la República Dominicana.