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Sería bueno

Por martes 28 de febrero, 2012

La población, contrario al pasado, se está cuidando más en las campañas electorales. Se expone menos a servir como carne de cañón en caravanas y en las discusiones. Quizás esa actitud explique la disminución de incidentes y muertes en el período electoral.

La gente ha aprendido que los muertos y los heridos en las campañas no se pagan. Nadie resulta responsable de los hechos al producirse de manera colectiva y en medio de la multitud.

Pero además ninguno de los partidos políticos lleva esos casos más allá de sacarles el provecho de la coyuntura, denunciando al otro de ser el responsable de provocarlos.

Así todo pasa y son las familias las que quedan afectadas por las pérdidas de sus seres queridos. Quedan además indefensas para hacerle frente a la realidad de sus hogares, cuando en ocasiones justamente mueren los suplidores del núcleo familiar.

Al final lo que queda es la tragedia y los dirigentes de esas organizaciones ni siquiera miran para esas familias. Así de cruel es esa realidad.

Sin embargo, la pasión humana suele ser irreflexiva y es posible que siempre haya gente dispuesta a provocar situaciones que degeneran en una desgracia. Muchos se fanatizan en la campaña electoral, asumiendo la convicción de que las provocaciones y las discusiones irracionales ayudan a ganar y así incluso se mueren o matan, hieren o son heridos.

Esa violencia física por lo regular la asumen los seguidores de los desenfrenos verbales de los dirigentes y de quienes se prestan para desacreditar a los adversarios.

La política es una actividad digna que requiere respeto cuando se asume con seriedad. Y quienes son indignos son aquellos que no la asumen de esa manera.

Sería bueno que haya un pacto para evitar la violencia.