A los 20 meses de la tentativa de asesinato contra Jordi Veras

Por Carlos Luis Baron jueves 2 de febrero, 2012

1.- Al transcurrir veinte (20) meses desde el 2 de junio de 2010, cuando una asociación criminal por paga decidió asesinar a mi hijo José Jordi Veras, nos mantenemos con la misma firmeza, con la convicción de que más temprano que tarde se impondrá la justicia para satisfacción de la sociedad y tranquilidad espiritual de nuestra familia.

2.- Por más que los imputados busquen eternizar el proceso, la justicia les alcanzará, y el caso llegará al objetivo perseguido por la sociedad que es sancionar a los culpables de organizar y ejecutar la acción criminal contra Jordi. La impunidad no tiene espacio en el proceso del Caso Jordi, de eso estamos plenamente convencidos.

3.- La solidaridad y la preocupación expresada por la sociedad dominicana en el Caso Jordi, debe ser coronada con una decisión emitida por el tribunal apoderado, en su oportunidad, y así se le enviará una advertencia al crimen organizado que en los últimos años ha pretendido afianzarse en nuestro medio social procurando convertir el país en el infierno donde el asesinato por paga ha sentado raíces.

4.- Las asociaciones criminales utilizan el dinero para pagar el crimen y luego, una vez son apresados los asesinos, pretenden burlar las leyes, pisotear el derecho y, finalmente, burlar la justicia. En el Caso Jordi, los asesinos no lograrán alcanzar ninguno de los fines perseguidos.

5.- La familia Veras, ha esperado tranquilamente, sin desesperación, que el Caso Jordi siga su curso normal, con la confianza puesta en el material humano que compone el Departamento Judicial de Santiago. Las pruebas legales reunidas contra los imputados son las mejores aliadas y sostén de una futura sentencia condenatoria contra la asociación de criminales que procuraron asesinar por encargo a mi hijo Jordi.

6.- Por más incidentes que presenten los imputados del Caso Jordi, su arsenal se les agotará, y finalmente vendrá la decisión que pondrá fin al martirio, al dolor, al agravio de que ha sido objeto la sociedad y nuestra familia, y que ha durado hasta ahora veinte (20) meses.