A los 25 meses de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi Veras

Por Carlos Luis Baron lunes 2 de julio, 2012

Habiendo transcurrido veinticinco (25) meses desde la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi Veras, el expediente se encuentra hoy en espera de que la Suprema Corte de Justicia, decida con relación a una demanda en declinatoria incoada por el señor Adriano Román.

Aunque la figura jurídica de la declinatoria no existe en el Código Procesal Penal Dominicano, el imputado Adriano Román, ha hecho uso de ella en procura de retardar el proceso, empañar la limpia imagen del Departamento Judicial de Santiago, desesperar a la familia Veras, y burlarse de la sociedad dominicana.

Adriano Román, habiéndose convertido en un reincidente antisocial, consuetudinario violador de las leyes penales, principal aliado y cliente de sicariato en el país, recurriendo a incidentes y provocando reenvíos, persigue que las pruebas en su contra de pagar para asesinar a Jordi, no sean conocidas.

Los dominicanos y dominicanas decentes y limpios, que se oponen al crimen organizado, y en particular al crimen por encargo, ven en Adriano Román, el ejemplo vivo de lo que es un practicante de pagar para matar, como lo ha hecho con Miguelina Llaverías y mi hijo Jordi Veras.

Ahora, cuando asesinar por encargo se ha convertido en el país en una práctica criminal, santificar las aspiraciones de Adriano Román, de burlarse de la justicia, constituye un funesto mensaje a la familia dominicana y a la seguridad ciudadana.

Ha sido un rechazo unánime de lo mejor del país a las pretensiones de Adriano Román, de continuar con su práctica de incidentar el proceso del Caso Jordi, como se comprueba por los doce (12) reenvíos que ha promovido con alegatos carentes de seriedad.

Con infelices y falsos argumentos Adriano Román, pretende justificar su demanda en declinatoria, y así sorprender la religiosidad y buena fe de los jueces del más alto tribunal del país, la Suprema Corte de Justicia.

Agradecemos la solidaridad de amplios sectores de la sociedad dominicana, con el reclamo de justicia hecho por nuestra familia, y que a la vez es una manifestación de rechazo del país a la criminalidad y a la impunidad.