A los inmortales, 40 años después

Por Carlos Luis Baron sábado 14 de enero, 2012

Cuando este trabajo salga a la luz pública, se habrán cumplido 40 años, de la muerte heroica de Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy. El heroísmo mostrado por esos grandes dominicanos, que ofertaron sus jóvenes vidas, imbuidos de nobles ideales, se presta a un guión para narraciones románticas, que podrían nublarnos la razón y hacernos perder el sentido crítico de estos acontecimientos de alta categoría histórica para los dominicanos.

A muchos analistas, siempre les ha resultado más fácil, maldecir los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer, y responsabilizarle de un período histórico, que hizo de sus actores, en muchas ocasiones, juguetes de la historia. El autor de estas líneas, jamás justificaría los asesinatos y el terrorismo de Estado que vivimos los dominicanos en los 12 años del doctor Balaguer, pero también, es de honestidad manifestar, que desde el final de la segunda guerra mundial, hasta la caída del muro del Berlín, el mundo vivió el período de la guerra fría, donde los imperios se enfrascaron en luchas ideológicas que convulsionaron los países y provocaron crisis políticas, por lo que, el análisis de los hechos debe ser estudiado con mayor amplitud.

El sacrificio de estos jóvenes valientes pues, no puede analizarse al margen de acontecimientos cruciales de nuestra historia, como la invasión del 19 de junio de 1949, la invasión de 1959 de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el asesinato de las Mirabal y claro está, el triunfo de la Revolución Cubana, la Revolución de Abril, y la influencia que ejercieron ,Fidel Castro, el Che Guevara, Manolo Tavárez Justo, Francisco Alberto Caamaño, Ho Chi Minh y José Martí en la formación de estos jóvenes, cuyos ideales trascendieron el amor patrio, para abrazar el internacionalismo.

Ante el fracaso de la izquierda dominicana. Ante el derrumbe de tantas utopías. Estamos en el deber de hacer una dolorosa pregunta, la misma que hiciera Edmund Burke sobre la Revolución Francesa, ¿Valió la pena el sacrificio?.

La respuesta no amerita titubeos. Sí, valió la pena, pues siempre vale la pena, luchar por la libertad y los derechos humanos.

EL AUTOR ES POLITOLOGO