A propósito de encuestas

Por Carlos Luis Baron domingo 11 de marzo, 2012

Las encuestas políticas están supuesta a ser un instrumento importante en la edificación de los votantes, con respecto al posicionamiento de los candidatos que compiten en representación de los distintos partidos que inciden en el que hacer político nacional.

Existen dos puntos de vistas diametralmente opuestos, sobre lo que son las encuestas, y sobre como sus resultados pueden ser confiables o no, en una sociedad como la nuestra, en donde la desconfianza está en la mente de casi todos los dominicanos, y en donde todo y todos parecen tener un precio de compra y venta, y donde se ha perdido la credibilidad en todas las instituciones y personas que las dirigen.

Parece ser que este análisis crítico sobre las encuestas no solo se limita a la geografía nacional, pues esta semana leí en un diario colombiano, un análisis del periodista Diego Mora, en donde éste decía lo siguiente, para referirse a los resultados publicados por la encuesta Gallup en Colombia:

"No creo mucho en las encuestas, primero porque considero que son fácilmente manipulables y segundo porque no conozco a nadie que haya participado en una, lo que me lleva a preguntarme ¿en dónde y a quién le hacen las encuestas en este país"

Como podemos ver, en Colombia también se cuestionan la veracidad de las encuestas, de la misma manera en que lo hacemos en la República Dominicana, lo que nos indica que este no es solo un fenómeno que ocurre en nuestro país.

Yo tengo una posición menos cínica sobre las encuestas, y creo que el haber estudiado estadísticas, como parte de mi carrera, me ha dado la convicción de que las encuestas, cuando no son permeadas por los intereses políticos, son un instrumento real, que nos pueden decir que relativa certidumbre, hacia donde se dirige el gusto del electorado en un proceso electoral.

Para desgracia nuestra, la política y los interés políticos se han incrustado en todas las instituciones públicas y privadas de nuestro país, por la credibilidad se ha visto seriamente comprometida, y los partidos políticos han sido los primeros en procurar que esto así sea. Ejerciendo presiones y usando sus influencias para asesinar la credibilidad no solo de las firmas encuestadoras, sino de aquellos que contratan los servicios de dichas firmas.

Nadie reconoce resultados de encuestas, a menos que estos les favorezcan, y cada partido cuenta con un ejercito cibernético que usan para difamar, rechazar y obscurecer cualquier resultado que le resulte adverso.

A cada encuesta negativa, se presenta otra positiva casi de manera simultánea, para sembrar la semilla de la duda, y para evitar que los miembros de cada partido se desanime, ante unos resultados adversos.

La Gallup, que hasta hace poco era la encuestadora que gozaba de mayor prestigio en el país, ya no lo es. Pues hemos visto como se han hecho denuncias de cambios de resultados para satisfacer amistades, y ocultamiento de resultados en otros casos, para mostrar agradecimiento a ciertos candidatos.

Esto nos deja sin un elemento importante para el análisis político, y no nos deja otra alternativa que buscar otros elementos mas allá de las encuestas políticas, para tratar de buscar la verdad sobre el posicionamiento de los candidatos. Lo que nos lleva a concluir, que todos vamos a tener que esperar hasta Mayo 20, para determinar cual de las firmas encuestadoras se dejó manipular durante es proceso, y cuál de ellas va a emerger con cierto tipo de credibilidad después de terminado este proceso.

Por lo pronto debemos todos prepararnos para una nueva guerra de encuestas que se aproxima en la recta final de este proceso eleccionario que nos ocupa.

Analísta político, Boston usa