A tributar por los lujos y las tenencias suntuosas

Por Carlos Luis Baron miércoles 10 de octubre, 2012

Más que evidente es que, los que hoy pueden lujear aquí, con my raras excepciones, y hasta burlándose de la pobreza que agobia a tantos dominicanos, son aquellos que se han hecho ricos de la noche a la mañana, depredando el erario público, entre otras cosas; o, recurriendo a la realización de actividades muy cuestionables.

Sí, gente que de la noche a la mañana pueden exhibir fortunas y dispendios no tan comunes en este país; que se jactan de la ostentosidad que exhiben, sin ningún tipo de reparo, ante la población depauperada, en desesperación constante.

Es hacia esos segmentos, entre ellos políticos y empresariales de la nación, hacia donde deben estar dirigidos lo aprestos tributarios actuales, de cara a la reforma fiscal en curso. A los tantos chancletudos, seudos empresarios, y gente que devengaba muy bajos salarios en el ayer cercano, que hoy se tienen como grandes millonarios nacionales.

En ese orden es que, se deben redefinir las fuentes de captación fiscal que ahora se pretenden. No se debe continuar golpeando más aún a la gran población desposeída; a la que no tiene la culpa del desastre económico heredado por el actual mandatario de la República. Aquella que se le obliga a tributar, con gravámenes impuestos a bienes y servicios que tienen carácter de imprescindibilidad.

Vamos a gravar la tenencia de las grandes villas; los palacetes-viviendas; los automóviles de lujo; el consumo y uso de artículos sofisticados; los viajes placenteros al exterior; y, hasta lo suntuosos servicios funerarios, etc., pero no las necesidades comunes ciudadanas. ¡Se ve hasta como un abuso!, esa tendencia última.

¡Que impere la justicia, la equidad social, en la tributación estatal nuestra!