A veces llegan cartas (Barajas)

Por Tito Pereyra miércoles 7 de marzo, 2012

La noticia de que el licenciado Hatuey Decamps Jiménez decidió apoyar al candidato del P.R.D. pasó de inmediato a formar parte de ese grueso libro de infamias y contradicciones que ha caracterizado históricamente a ese partido. A veces sus contradicciones son más recurrentes dentro de los terrenos internos. De hecho, Hatuey está en su segunda gran contradicción, poco revisada y muy aumentada, por utilizar el lenguaje editorial. En el 2004, ya disgustado por el estilo y poca eficiencia del gobierno de Hipólito Mejía, se marchó del partido cuando ya era inevitable que Mejía se reeligiera sin méritos, y pasando por encima de otros que como Ramón Alburquerque, Rafael Suberví, el propio Decamps, entre otros esperaban su oportunidad lógica.

Se podría decir que en política todo vale si no fuera porque recientemente Decamps dijera a los medios que se estaba reuniendo con Medina y Mejía para pesar las propuestas. Pero fueron evidentes sus simpatías con Mejía. Ahora vemos claro su rol en base a las necesidades de Mejía. A pocas horas de anunciada la alianza entre dos de los más polémicos y viejos robles de las discordias internas perredeístas, Hatuey sale público con lo que parece su trabajo a cambio de sus peticiones, que de seguro fueron selladas con documentos legales y no solo con palabras. Hatuey no ha parado desde entonces de llamar la integración de Miguel Vargas. Que lo vea a él mismo como un ejemplo: Maltratado y humillado regresa donde “su papá” y de paso asume la campaña. Evidentemente que las ilusiones triunfalistas se están diluyendo, el pavor por lo que han demostrado las encuestas últimamente tiene al P.R.D. versión PPH de “corre corre” para que esa porción significativa de “miguelistas” se integre para apoyar a quién había manifestado que “no hacían falta ni Miguel ni su gente”.

Es demasiado evidente que si todo marcha cómodo en la ventaja, va contra toda lógica cambiar o reconfigurar el equipo de campaña, pero mucho menos colocar una segunda figura al lado del que ya conquistó esos números que “lo ponen delante”. César Cedeño es un gran organizador y estratega. Otra asociación podría venir del fracaso y el efecto búmeran que acciones de campaña sucia han provocado. Es muy posible que después de estas pobres estrategias la candidatura Danilo-Margarita despego aún más su ventaja porcentual y la imagen de nuestra Primera Dama elevó su ya altísima popularidad. El P.R.D. casi se auto implicó cuando salió demasiado rápido “lavando sus manos” de la agresión contra la figura de doña Margarita Cedeño de Fernández.

En última instancia Hatuey Decamps sería la última carta que se jugaría Hipólito Mejía ya que ha sido uno de los egos nacionales a quién ha ofendido y desconsiderado. El paso luce más que un refuerzo para César Cedeño, conseguir un muchacho de “mandao” caro para atraer el significativo porciento que se le escapa con Miguel.

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