Abuelas hija de boliviana estrangulada en NY en batalla legal por la custodia

Por miércoles 5 de octubre, 2005

NUEVA YORK._ Quizás a esta hora, la niña Valeria Saavedra Rivadeinera, no sepa todavía que su madre Mónica, fue estrangulada por su ex novio César Ascarrunz y que aún, después de varios días de intensa búsqueda, la policía no ha encontrado los restos del cuerpo de su progenitora.

Y, mientras la pequeña de 4 años de edad que fue encontrada por un bombero en una calle del condado de Queens, donde el confeso asesino la dejó abandonada después de haber matado a su mamá, las abuelas y el padre de la menor, una residente en Los Angeles, California y los otros en Bolivia, se enfrentan en una batalla legal para obtener la custodia de Valeria.

El caso ha llamado la atención de la prensa local e internacional por los misterios, confesiones espeluznantes del homicida y la aparición de un tercer amante en la vida de la víctima.

La señora Roxana Rivadeneira, madre de Mónica le dijo a una cadena de televisión desde La Paz, capital de Bolivia, donde se encuentra gestionando una visa hacia Estados Unidos, que ella es a quien corresponde legítimamente quedarse con la niña, porque es hija de la muerta.

“Si, a mi me corresponde y voy a pelear por la niña, ese es mi objetivo”, dijo la señora Rivadeneira.

Por su parte, Ana María Rivera la madre del papá de Valerie, aseguró que la nieta es suya porque es hija del hombre que la procreó. Alega además que en Bolivia, Valeria, no podrá vivir en las mismas condiciones que en los Estados Unidos.

El periódico boliviano “Los Tiempos” reveló hoy que Carlos Saavedra, el padre de Valerie, se encuentra preso en una cárcel del país sudamericano por narcotráfico. A la disputa, se unió el abuelo por parte de la madre cree que las autoridades no deben entregarle la niña a la abuela paterna.

Añadió que la víctima, le había confesado una vez que era maltratada por el papá de Valerie, por lo que tuvo que abandonarla. “Me dijo que muchas veces fue abusada físicamente y que en varias ocasiones tuvo que denunciar a Saavedra a las autoridades para pedir protección”.

Sostuvo que eso indicaba que Mónica estaba sufriendo maltratos físicos y mentales. La abuela paterna, explicó que convivió con la occisa, cuando ésta tenía entre tres y cuatro años de edad.

“Esa niña, Valeria, es mi sangre y entonces yo tengo que aceptar la buena y la mala sangre”, refirió la abuela Rivera.

El padre de Valeria se encuentra arrestado en la cárcel de San Sebastián en Cochabamba en el centro del país.

Se dijo que el papá de la menor, quien también procreó otro niño Juan Carlos, quiere la custodia de Valeria para que le haga compañía a su hermanito.

UNA HISTORIA DE TRIANGULO, PASION Y SANGRE

El asesinato de la camarera boliviana que trabajaba en un bar nocturno de la calle 86 en el sector colombiano de Jackson Heitghs también en Queens, ha despertado gran interés mediático tanto en Nueva York como en medios internacionales.

La primera imagen del horrendo triángulo amoroso que desembocó en su estrangulamiento y desaparición hasta ahora, del cadáver, ha conmovido a más de uno en la Gran Manzana.

El rostro dulce, angelical e ingenuo de Valeria que en este momento no tiene un hogar natural, sino adoptivo, ha atraído las simpatías de todos los que diariamente siguen la historia.

Desde que Ascarrunz, le confesó a la policía que estranguló por celos a Mónica, que trató de revivirla, pero al ver que no respiraba, le cortó la garganta de donde brotó abundante sangre, metiendo el cuerpo en posición fecal en una bolsa plástica de basura que luego tiró en un basurero, yéndose a trabajar y abandonando a la menor, “porque no podía tenerla”, la ciudadanía se ha pegado a los capítulos cotidianos de la historia, como si se tratara de una tele novela de gran éxito.

Al cierre de esta nota, los equipos especializados policiales continuaban la afanosa búsqueda del cadáver sin dar con los restos. La uniformada, tampoco ha dado mucha credibilidad a la confesión de Ascarrunz, que se ha contradicho en múltiples ocasiones.

En medio del trágico panorama, un tercer hombre que se dice ser el “verdadero amante” de la víctima apareció en escena y a través de varios medios locales, aseguró que desde hacía dos meses él era “el hombre de Mónica”.

“Ese hombre que ahora dice que era el novio de ella no es más que un falso que quiere ganar cámara y hacerse famoso con ese caso, porque ellos en realidad nunca tuvieron ninguna relación”, desmintió el tío de Mónica Enrique Salas.

“Ella quería mudarse para vivir junto a Ascarrunz”, añadió el tío.

La boliviana de 26 años de edad, fue detectada por los investigadores, después que Valeria ofreciera algunas pistas sobre la escuela donde estudiaba, pero sin acordarse de la dirección de su casa.

DISPUTA LEGAL TRASCIENDE FRONTERAS

"Ella es mi hija, y mi familia ya se está encargando de los trámites para reclamar la custodia legal". Así se expresó ayer el padre de Valeria, en breve entrevista con el periódico Los Tiempos de Bolivia.

Juan Carlos Saavedra Rivera, padre de la niña Valeria, dio la cara ayer y anunció una batalla legal para reclamar la custodia de su hija, hallada vagando descalza en las calles de Nueva York, después de que su madre y ex esposa de Saavedra fuera asesinada por un conviviente de la joven, Mónica Lozada, en esa ciudad norteamericana.

Alto, bien parecido, sereno, pero con un rostro que reflejaba bastante preocupación, el padre se mostró sorprendido de ser ubicado y se negó, en principio, a ser entrevistado. De hecho, fue muy escueto en sus respuestas, y pidió de forma cortés respeto por la niña y consideración por el dolor de los suyos.

Sin embargo, accedió a explicar que su familia inició ya los trámites judiciales ante los consulados para lograr la custodia de Valeria, pese a que la familia de la madre e incluso un tío de Mónica, radicado en Estados Unidos, iniciaron los procesos legales con el mismo objetivo.

Juan Carlos Saavedra es ex esposo de Mónica Lozada y padre biológico de Valeria. La pareja tiene además otro hijo, un niño de tres años que vive con la familia paterna. Juan Carlos Saavedra y Mónica Lozada viven separados desde hace tres años. La joven convivía en Nueva York con el médico César Ascarrunz, quien al final acabó estrangulando a su pareja por motivos pasionales, según confesó él mismo tras ser detenido.

Entre tanto, la abuela materna de la niña Valeria, Roxana Rivadeneira pidió ayer ayuda para viajar a Nueva York y solicitó también la custodia de su nieta, de quien dijo "debo precautelar su futuro".

Roxana Rivadeneira inició el lunes pasado los trámites para obtener su pasaporte y anunció para las próximas horas su solicitud de una visa para ingresar a Estado Unidos.

Según informaciones de New York Post, Rivadaneira tramitaba documentos en el consulado de Los Ángeles para viajar hacia Nueva York y esperaban ayuda para los pasajes entre estas dos ciudades estadounidenses.

En ese contexto, ayer se conoció oficialmente que la fundación de residentes bolivianos en Estados Unidos propuso costear los gastos de la abuela y envió una carta al consulado boliviano en la que ratifica su propuesta y la solicitud de la agilización de la visa.

Mientras prosigue la dramática búsqueda de los padres de la pequeña, el director de Régimen Consular de la Cancillería, René Gallardo, anticipó a que, "aunque la tutela tiene que determinarla el juez, según la ley boliviana, los padres biológicos tienen prioridad sobre los otros familiares" para hacerse cargo de la menor en estos casos.

Tramitan custodia

Según el portal de noticias eldiariony.com, las autoridades de Estados Unidos siguen buscando el cadáver de Mónica Lozada Rivadeneira, por cuarto día consecutivo, mientras que sus familiares inician trámites para obtener la custodia de Valeria.

"Los tíos contactaron al consulado de Bolivia en Estados Unidos para buscar ayuda", dijo Jorge Heredia, cónsul general de Bolivia en Nueva York. "Lo más aconsejable es que otorguen la custodia a los tíos, a quien la niña reconoció y se vio feliz al verlos".

Según esa fuente, los familiares en Bolivia están enterados, pero no han podido contactarse con Juan Carlos Saavedra, el padre biológico.

Un hermanito de tres años

Valeria "está en Estados Unidos", "estaba en la tele", "sí, quisiera jugar con ella", con estas frases se refirió el niño a su hermana valeria, que con sus tres años toma conciencia de una hermana suya que vive al otro lado del continente y que tal vez regrese al país.

El niño, entrevistado por la red de televisión Bolivisión, vive actualmente con la familia paterna y, aunque su inocencia se imponía a la realidad, percibía que algo malo le pasaba a su hermana con quien no llegó a compartir nunca.

Según los familiares, el hermano de Valeria vive muy bien, su padre y toda la familia lo aman, como aman también a Valeria, y todos esperan que la niña vuelva a reunirse con la familia. Hasta ayer no se conocía públicamente la existencia de un hermano de Valeria. Los familiares dicen que fueron las circunstancias del destino las que los separaron y esperan que sean estas mismas circunstancias las que los reúnan nuevamente.

Encuentro con un tío

La niña Valeria se reunió ayer por primera vez con un miembro de su familia desde que la Policía la encontró. Se trata del tío abuelo, Enrique Salas. Valeria cantó y contó los números en inglés y en español al ver a su tío abuelo, aunque desconocía que la Policía buscaba el cadáver de su madre en dos estados.

"Estaba juguetona, feliz, y se veía preciosa, como siempre", expresó Salas. Él y su hija Youvanska visitaron el sábado a Valeria por primera vez desde que la niña apareció descalza en el medio de la noche en una calle de Nueva York.

Los Salas son los únicos familiares que Valeria ha visto desde que su madre desapareció.

"Me emocioné mucho, pero traté de que no me viera llorando", manifestó Salas refiriéndose a la visita a Valeria. "No queríamos entristecerla, ya ha padecido suficiente. Jugamos y cantamos, pero me causó un gran dolor verla allí, tan indefensa, y sin saber que su madre se ha ido".

Indicó que Valery y sus padres abandonaron Cochabamba hace tres años y vivieron durante un año en Santa Ana, California. Después de separarse, la madre y su hija vivieron con Salas en Nueva York durante unos ocho meses.

Confesiones espeluznantes

“La cogí por atrás y la estrangulé. Cuando su corazón dejó de palpitar; la metí en una bolsa de basura, la dejé en la sala y me fui a trabajar. Mónica estaba sangrando por la nariz y la boca por la estrangulación, y puse el cuerpo en posición fetal para meterla en la bolsa de basura”, se lee en la declaración de Ascarrunz dada a la policía de Nueva York.

Según la declaración, el hecho ocurrió el sábado antes del mediodía cuando la pareja tuvo una discusión. “Después desperté a Valerie y la llevé a una calle cerca al parque Juniper. Me detuve frente a una casa y le dije que abriera la puerta del carro y que se dirigiera a esa vivienda. Luego me fui”.

“Yo no podía encargarme de ella. Después llevé el cuerpo de Mónica a la calle 108 y tiré el cuerpo cerca a otras bolsas de basura”.

En otras partes de la declaración, que se hizo en inglés, ese mismo día, Ascarrunz, quien trabajaba como portero de un edificio, afirma: “Después de estrangularla le corté la garganta para que le entrara aire, pero no la pude revivir. Había sangre”.

Ascarrunz dio varias declaraciones después del arresto. Dijo que Lozada lo había llamado para decirle que tenía que viajar a Bolivia, y la había llevado hasta el aeropuerto en compañía de Valerie. Al día siguiente declaró que su pareja le había llamado para decirle que se iba a su país y que había dejado a la menor en la casa de los padres del acusado, a donde fue a sacarla y la dejó frente a esa casa.