Abusos contra dominicana e italiano en aeropuerto MADRID-BARAJAS

Por Carlos Luis Baron viernes 24 de febrero, 2012

La comunidad latina y europea, en especial las entidades que velan por los derechos humanos, deben mirar con atención las denuncias de prácticas de racismo que están cometiendo algunos miembros de las autoridades del Ministerio del Interior y la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil Española que operan en el Puesto Fronterizo Aeropuerto Madrid-Barajas.

Muchas quejas han sido expresadas por personas abusadas o maltratadas psicológicamente en momento en que arriban a dicho aeropuerto en calidad de pasajero en tránsito y cuyo destino final, por lo regular, es Italia u otros países europeos.

Se trata de un buen número de viajeros de distintas nacionalidades, en especial de nacionalidad dominicana, que por el simple hecho de ser de piel oscura se ven sometidos a calificativos como el de: “pillo” o “prostituta”, y en el peor de los casos, el personal perteneciente a estos cuerpos de seguridad migratoria al momento de revisar físicamente a quienes investigan, lo hacen manoseándolos de forma inapropiada. Estos hechos solo suelen ocurrir con las personas procedentes del Caribe, Centroamérica, Suramérica y en algunos casos europeos.

El proceso implementado por el Ministerio del Interior y de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil Española, en Madrid-Barajas, parece estar amparado en el código de Fronteras Schenger, reglamento que establece los motivos que supuestamente pueden emplearse para dejar entrar a una persona a territorio de un país de esa región. Sin embargo, por el simple hecho de que se pretenda hacer cumplir dicho reglamento, el personal de migración no tiene el derecho de humillar y degradar a las personas con expresiones de insultos que a toda luz evidencia un sentimiento racista en contra de algunos latinos.

En ese puesto Fronterizo Aeropuerto Madrid-Barajas, cada día se comenten indescriptibles actos ofensivos en contra de viajeros que por una razón u otra se ven obligados a pasar por allí.

Una persona que pasó a ser víctima de ese tipo de atropellos es la joven Austria Rodríguez Vidal, dominicana; y su novio Pier Paolo Bertolini, italiano; quienes el 20 de febrero del año en curso viajaban a Italia. Austria y Bertolini relatan que ambos fueron ofendidos cuando arribaron al Aeropuerto de Madrid-Barajas y se disponían ingresar a Italia de manera legal con documentación en orden.

Ambos llegaron en el vuelo número UX088 de la línea aérea Air Europa procedente de República Dominicana. La pareja al presentar ante migración la documentación requerida fueron separados, permitiéndole sólo a Pier Paolo Bertolini abordar el avión que iba con destino a Italia. Austria fue retenida en Madrid bajo los alegatos de que: “carecía de documentación adecuada que justificara el motivo y condiciones relativas a sus estancia” y que “carecía de medios de subsistencia suficiente en relación con el periodo y las modalidades de su estancia, así como para regresar al país de origen o tránsito”.

Según Austria los argumentos no obedecen a la verdad, ya que al momento de querer explicar a las autoridades Españolas lo relacionado con su viaje, estos no les permitieron mostrar las documentaciones. El Ministerio del Interior y la Policía de la Guardia Civil procedieron a separar a la pareja e hicieron todo cuanto fue posible para que estuvieran inaccesibles entre ellos, sin derecho a verse en ningún momento y sin permitirles comunicación entre ambos mientras eran inspeccionados.

Esta disposición improcedente de alejar a la pareja para analizarla por separado, imposibilitó demostrar que los documentos de viaje emitidos a favor de Austria Rodríguez Vidal por el Cuerpo Consular Italiano radicado en territorio dominicano estaban correctos.

Durante la retención el personal de migración (El Ministerio del Interior y la Policía de la Guardia Civil) se dirigió hacia Austria en forma despectiva y burlona; hasta el punto de que su primera experiencia de viaje ha necesitado de una intervención psicológica para tratar de mejorar el nivel de estrés postraumático que generó dicho maltrato.

Austria fue devuelta a República Dominicana el mismo día y a Pier Paolo Bertolini, se le permitió entrar a Italia. En los actuales momentos ambos están retomando el caso para ver qué hacer legalmente, ya que por la naturaleza del hecho las autoridades Españolas incurrieron en un exceso de atribución motivado por ideas discriminatorias en contra de Austria. Los gastos del vuelo no podrán recuperarse.

La historia de ambos no es la primera, ni será la última de abuso cometido por el personal de migración español en el Aeropuerto de Madrid-Barajas. Dice Austria que se trata de una historia más que pone de manifiesto que el racismo en España pulula en todas partes y lamentablemente está socavando a las autoridades principales de regulación migratoria. “Pareciera que el Ministerio del Interior y Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil en el Puesto Fronterizo Madrid-Barajas está compuesta por personas que se creen superiores a los demás”, expresó.

La conducta de segregar e imposibilitar a las personas de color por medio de vejación al momento de entrar a Europa tiene que ser erradicada de esos miembros de la Migración Española o Policía de la Guardia Civil, porque con su conducta dañan y afectan emocionalmente a las personas. Existe el derecho constitucional de que cada país establezca sus políticas migratorias; eso no está en discusión, no obstante, las leyes migratorias no deben nunca reñir con los derechos humanos fundamentales.

Es importante que cada frontera acoja y aplique sus políticas migratorias, pero el personal que vele por dicha aplicación deberá ser integro y como individuos al menos deberán ser sanos y libres de prejuicios raciales, o de lo contrario, es necesario evaluar a ese personal para que actúe con respeto. El personal de migración que trató a la Joven Austria Rodríguez y a Pier Paolo el 20 de febrero del 2012, en el Aeropuerto de Baraja, Madrid, no reúne las condiciones emocionales como para hacer frente a tantas personas que entran a Europa.

Somos testigos presenciales de la amabilidad y buen trato que ofrecemos a los europeos, sin distinción de nacionalidad, cuando visitan República Dominicana u otros países de la región. Conocemos de algunos que nos visitan y delinquen violando nuestras leyes migratorias y de convivencia, y a pesar de que son confrontados con las leyes, el trato que reciben es de respeto a sus derechos humanos.

Es importante que migración tenga claro que no todo el que llega a Europa tiene fines de quedarse en esa región, la cual actualmente confronta serios problemas económicos salpicados por la actual tasa de desempleo y la escasez de servicios sociales.

El autor es periodista y psicólogo clínico.