Adriano Espaillat en ruta hacia El Capitolio

Por Carlos Luis Baron lunes 11 de junio, 2012

Tiene Adriano Espaillat el privilegio de ser un político dominico-estadounidense capaz de estilar en su interacción humana y social, la cada vez más escasa virtud de proyectar el denominado “don de gente”.

Quienes hemos tenido el honor de conocerlo, sabemos de su vocación de servicio, su humildad en el actuar y su caballerosidad en el trato, sin importar status, color partidario, religiosidad, nombradía o connotación económica.

Encarna un auténtico homenaje viviente a su querida y siempre afable progenitora, doña Melba Vda. Espaillat, que ratifica la validez de la máxima popular que reza: “De tal palo, tal astilla”.

Adriano Espaillat es el ejemplo vivo del dominicano perseverante, quien desarrollando un extenso y valioso trabajo comunitario, a favor de los hispanos en New York, y tomando siempre en cuenta el derecho al gozo de los servicios básicos, ha librado diversas y enconadas batallas demostrando ser un gladiador indomable en la defensa de una colectividad merecedora de los más engorrosos sacrificios en procura de cambiar sus condiciones materiales y espirituales de vida.

Y es que en este hijo ilustre hijo del primer Santiago de América y de la inmensa y generosa Gran Unión Americana, por adopción, palpita un corazón pletórico de nobleza en un cuerpo que no escatima tiempo ni energía para contribuir a la materialización de los inagotables sueños de niños, jóvenes y envejecientes sin espera de recompensa, a no ser la que genera la satisfacción del deber cumplido.

Sus contribuciones y realizaciones en la demarcación territorial que ha tenido el pundonor de representar, unas veces como concejal otras tantas como asambleístas y senador estatal demócrata, hablan por si solas y, hoy por hoy, representan el invencible muro de contención para aquellos que en ánimo de despotricar el gigantesco y edificante historial de éxitos, terminen estrellándose frente a la insoslayable y prodigiosa realidad.

El ejemplo de Adriano Espaillat es un referente que eleva la autoestima y fortalece la entereza de los hispanos en la plaza neoryorkina, principalmente dominicanos, quienes si bien están llamados a agradecer siempre el cobijo de la sociedad norteamericana, también reconocen que allí sólo es posible trascender cuando con las acciones cotidianas y una conducta rectilínea se reivindica la esencia del mandato popular que impone: “Querer es Poder”.

La pulcritud y responsabilidad exhibida durante su fructífera y exitosa carrera política, obliga a que los norteamericanos sensatos, incluyendo a los hispanos y afroamericanos, sin importar procedencia, unidos en un sólo propósito y compromiso, procedan a elegir, el martes 26 de junio, a Adriano Espaillat, como expresión de reconocimiento a la historia y los aportes de una colectividad caribeña y a la ennoblecedora gestión realizada por un esforzado latinoamericano que, desde ya, y luego de ser elegido por la voluntad popular para ocupar una curul en el impresionante y majestuoso Capitolio, no va a defraudarnos.

No es momento de orquestar presagios de divisionismo ni mucho menos para sembrar la cizañas de la incidía y el odio, todos juntos, estamos compelidos a recurrir a las urnas, temprano y a la fecha indicada, para marcar con dignidad la boleta que para regocijo nuestro tiene plasmado el rostro con la sonrisa de la esperanza y la victoria que personaliza Adriano Espaillat.

Con tu inexorable voluntad y el concurso consciente de las mayorías, definitivamente, el próximo 26 junio, no hay dudas de que Adriano Espaillat, logrará la investidura de congresista norteamericano, marcando el hito de ser el primer dominicano en alcanzar tan relevante posición con el compromiso ineludible de continuar siendo un paradigma de trabajo y pulcritud.

En pocas palabras, Adriano, es pa’ llá que va…!!

Sociólogo – Comunicador

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