Afirman Iglesia oficial china y clandestina están cerca de unidad

Por miércoles 12 de octubre, 2005

Ciudad del Vaticano, (EFE).- El obispo de Hong Kong, Joseph Zen, único representante chino en el Sínodo que se celebra en el Vaticano, aseguró hoy que la Iglesia católica oficial china y la Iglesia clandestina están cada vez más cerca de llegar a la unidad.

"La Iglesia en China, aparentemente dividida en dos -una oficial reconocida por el Gobierno y una clandestina que rechaza ser independiente de Roma-, es en realidad una sola, porque todos quieren estar unidos con el Papa", afirmó Zen ante los cerca de 250 prelados que asisten al Sínodo.

El obispo honkonguense agregó que la gran mayoría de los obispos nombrados por la Iglesia oficial o "patriótica" -la que controla el Gobierno de Pekín, que no admite la autoridad de Roma- han sido "legitimados" por el Papa.

"Está cada vez más claro, especialmente en los últimos años, que los obispos ordenados sin la aprobación del romano Pontífice no son aceptados ni por el resto del clero ni por los fieles", aseguró Zen.

Ante esta situación, el obispo de Hong Kong -región que goza de una administración especial respecto a la China continental- expresó su confianza en que Pekín "vea la conveniencia de llegar a una normalización de la situación".

Reconoció, no obstante, que existen elementos "conservadores" en el seno de la Iglesia oficial "que oponen resistencia por obvios motivos de interés", pero mostró su optimismo en que en un futuro no muy lejano Pekín y la Santa Sede normalicen sus lazos.

El Vaticano es uno de los pocos Estados que no tiene relaciones diplomáticas con Pekín, ya que mantiene vínculos con Taiwán, la isla "rebelde" donde se refugió el Gobierno nacionalista chino tras perder la guerra contra los comunistas en 1949.

El Gobierno chino ha señalado en numerosas ocasiones que sólo establecerá relaciones con el Vaticano si éste rompe vínculos con Taiwán y se compromete a "no violar la soberanía ni interferir en asuntos internos" del país, en referencia a sus críticas por la falta de libertad religiosa.

Sin embargo, en los últimos meses se han intensificado los contactos entre ambas partes y, según afirmó el propio Joseph Zen en ocasiones anteriores, el Vaticano está "decidido" a establecer vínculos con Pekín.

"La invitación del Papa a cuatro obispos chinos a participar en el Sínodo era una buena oportunidad, pero parece que ha sido desperdiciada", comentó hoy el prelado, en referencia al rechazo de Pekín a que viajaran a Roma los obispos de la China continental invitados (tres de la iglesia oficial y uno de la clandestina).

El obispo de Hong Kong concluyó su intervención con un llamamiento a acelerar "la llegada de la auténtica libertad religiosa para el pueblo chino".

Además de la cuestión de China, la novena jornada de trabajo del Sínodo tocó otros asuntos, como la situación de los cristianos en Turquía, que fue comentada por el obispo italiano Luigi Padovese, vicario apostólico de Anatolia.

"En Anatolia, un territorio que vio la primera gran expansión del mensaje de Jesús, los cristianos son ya pocos miles", advirtió el religioso.

Como ejemplo de las dificultades que deben afrontar los cristianos puso la ciudad de Tarso, "patria del apóstol Pablo", donde "los peregrinos, para poder celebrar la Eucaristía en la única iglesia-museo que queda, necesitan un permiso; y lo mismo pasa en Antioquía", dijo.

En la sesión de hoy intervinieron también los delegados "fraternos", es decir, representantes de otras confesiones cristianas que siguen las labores del Sínodo.

Entre ellos estuvieron ortodoxos y protestantes, y algunos, como el obispo luterano noruego Per Lonning, lamentaron que la Iglesia Católica condene la intercomunión, la admisión en la Eucaristía de cristianos no católicos, "mientras en muchas circunstancias católicos y protestantes se comunican juntos".

El sínodo, que tiene como lema "La Eucaristía, fuente y culminación de la vida y de la misión de la Iglesia", se prolongará hasta el 23 de octubre. EFE