Ahora sí que cogen todos los malos olores, ¡no importa!

Por Carlos Luis Baron viernes 27 de enero, 2012

En su afán de seguir engañando a la población, las hediondeces callejeras, o los vahos que emanan de algunas personas descuidadas, los mocos infantiles, afecciones en la piel de algunos humildes ciudadanos, basureros y aguas negras corriendo por los contenes, al igual que las vías polvorientas y deterioradas, my poco les importa a todos estos políticos demagogos y farsantes que se gasta el país. Claro, hay que dejar el “glamour” y los complejos de lado por un tiempito, para tratar de congraciarse con la gente.

Ahora, como están en campaña proselitista, andan por todos los barrios pobres, mayormente, de nuestros campos y ciudades, ofreciendo villas y castillas a los ingenuos, para luego nada cumplir; pues, después que logran sus propósitos electorales, se les olvida dónde quedan esos sectores, y ningunas de las personas allí residentes les pueden visitar en sus lujosos despachos.

Se les observas en estos tiempos, abrazando, y dándole las manos a todo el que se les acerca; besando niños acatarrados, y viejos (a) depauperados, llenos de miseria, sin importarles que estén sucios o descuidados, aunque tengan que darse tres baños cuando llegan a sus mansiones-viviendas, con agua suficiente, desinfectándose bien las extremidades superiores con alcohol, para luego perfumarse bien de nuevo.

¡Cuanta hipocresía y caras duras!, es lo que evidencian todos estos políticos oportunistas, trepadores y trásfugas, que en lo que menos están pensando, es en satisfacer las necesidades más perentorias de la población. Sí, en seguir convirtiendo el país en una finca particular, para su provecho y satisfacciones desmedidas.

Luego, lo que muchos no alcanzan a comprender es, cómo es que la gente más necesitada en esta nación no despierta frente a todos esos señores, que viven engañándole constantemente, hablándole mentiras y haciéndole falsas promesas; burlándose en las propias caras de esos que en ellos creen; cifrando fallidas esperanzas futuras; ¿cómo es posible aún?. ¿Es que tantos dominicanos no tienen ojos para ver, ni mente para pensar? Sólo a partir de una respuesta afirmativa a esta pregunta última, resultaría concebible.

El entender que en este país, el favor electoral de un gran segmento de la sociedad, como la compra de votos, se logren obtener con tanta facilidad, a través de los falsos ofrecimientos, las ofertas momentáneas de migajas; y cuando no, con el suministro directo de unos cuantos pesos para comer mal un par de días, luce algo difícil, después de que la misma historia tanto se ha repetido: jugar con la inteligencia ajena, y burlarse de la población.

Hasta que aquí la sociedad en general, no despierte y adquiera conciencia con respecto a lo que a ella le corresponde, para beneficio propio y de todo el país, los políticos de nuevo cuño que nos gastamos los dominicanos, seguirán haciendo del mismo lo que a ellos les venga en gana; y hundiéndole cada vez más, para dejarle un gran pesado fardo a las nuevas generaciones, que tendrán que aprender a cargarlo con dignidad; sacar la nación del atolladero en que la reciban; o, decidirse por entregarla a los prestamistas hipotecarios internacionales, con los que difícilmente se podrá cumplir para entonces.

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