Ajuste de campaña

Por Carlos Luis Baron domingo 4 de marzo, 2012

Ahora que el candidato Hipólito Mejía sumó a Hatuey de Camps (que nunca ha gozado de simpatía en las bases del PRD, unos dicen que por sangrú y otros que por prepotente) a su proyecto, vale la pena poner algunos elementos de comunicación y de manejo táctico-político en perspectiva. Por ejemplo sería bueno despejar ¿qué le suma -en término político y electoral- Hatuey de Camps a la candidatura de Hipólito Mejía?

Una primera lectura nos indica -si partimos de lo que ha sido el registro electoral del PRSD- que en término electoral tal alianza no tendría ningún impacto definitorio (es decir, no cambia nada) de cara a mayo-20. No obstante una segunda lectura, nos obliga a valorar no al PRSD como partido político, sino al dirigente Hatuey de Camps que con su manejo político y olfato táctico bien podría mejorar fallas sistemáticas y catastróficas en la estrategia de campaña del candidato Hipólito Mejía. Digo, siempre y cuando, Hipólito se deje aconsejar; y hasta cierto punto, manejar (o mejor dicho, se deje poner juicio político-electoral, que es mucho esperar de un político de su talante).

Ahora bien, ¿a qué se expone Hatuey? Primeramente, a que si juega un rol protagónico en la campaña y se consuma lo que ya se perfila como una tendencia -la ventaja porcentual de Danilo Medina- le tocaría asumir cuota de responsabilidad en la derrota electoral y, por vía de consecuencia, podría ser usado como chivo expiatorio de esa derrota. Ése es un riesgo cierto. Pero lo peor sería (y es probable) que después de la derrota -de mayo20- el PRD se convierta en un campo de batalla y, en un escenario así, Hatuey no pueda ni siquiera recoger cadáveres. Ello haría casi imposible el objetivo último de Hatuey (por más que lo niegue): quedarse con el PRD.

Pero, ¿qué implica -para el PLD- la entrada y apoyo de Hatuey al proyecto de Hipólito? Tal evento, en mi opinión, no puede ser subestimado ni tampoco sobrevaluado; y lo peor sería no soslayar, en su justa dimensión, su aporte. Y no es mentira que Hatuey -si decide ser protagónico o cuasi vocero- podría, como dije antes, ponerle juicio político-electoral al tollo de estrategia que el PPH viene implementando sin lograr hacer repuntar a su candidato, que, dicho sea de paso, desde final de octubre-2011, no crece ni medio punto.

Entonces, ¿cómo minimizar la irrupción de uno que si sabe manejar un discurso político-estratégico de campaña? Bueno, la peor estrategia sería -de parte del PLD y lo dudo- descalificarlo y restregarle sus viejas diferencias y encontronazos con Hipólito; y la ultra peor, sería poner a segundones a responderle.

Lo que podrían hacer -para descalificarlo- sus viejos e históricos adversarios (fuera del PLD), es harina de otro costal.

Ahora, lo más inteligente (para el PLD), en mi opinión, sería dejar que Hatuey agote la segunda fase de su estrategia (quedarse con el PRD), sin hacerle mucho caso a cuanto diga y dispare a favor de Hipólito (que es el candidato y no Hatuey), pues, por más que Hatuey quiera despistar hay una línea imaginaria de entendimiento entre él y Miguel Vargas (post-mayo-20, contrario a la otra percepción: supuesto acuerdo Hatuey-Hipólito para destutanar a Vargas). En otras palabras, después de la derrota de Hipólito en mayo-20, Hatuey será el vocero -como líder del PRD- del probable candidato Miguel Vargas de cara al 2016, e igual si resultase otro; y luego otros….

Pero, ¿y Hatuey? Hatuey será el presidente del PRD -pues, como candidato presidencial su tiempo ya pasó y hace rato-, precisamente, para ponerle juicio político al PRD, y quizás, contenido propositivo-participativo de oposición.