Al Baaz anuncia la muerte del número dos del régimen de Sadam Husein Bagdad

Por viernes 11 de noviembre, 2005

(EFE).- Ezzat Ibrahim Al Duri, el número dos del depuesto régimen de Irak y único de los colaboradores de Sadam Husein que no ha podido ser capturado, ha muerto hoy, viernes, según un comunicado del ahora disuelto Partido Baaz, recibido por EFE en Bagdad. Ibrahim, por cuya captura EEUU ofrecía 10 millones de dólares, ocupaba el sexto lugar en la lista estadounidense de los ex responsables iraquíes más buscados.

El comunicado de Al Baaz, también mostrado por la televisión árabe Al Arabiya, califica a Al Duri de "líder de la resistencia armada y de los Muyahidin", y asegura que falleció la pasada madrugada, aunque sin precisar detalles sobre su muerte.

También afirma que Al Baaz decidió "nombrar a Abdel Qader Telib, vicesecretario general del mando nacional del Partido, como comandante general de los grupos de la resistencia, la Yihad (guerra santa) y la liberación en todo Irak".

"Reafirmamos que nunca abandonaremos la resistencia que será intensificada para conseguir sus objetivos estratégicos que son la expulsión de los ocupantes y el mantenimiento de la unidad de Irak", añade el texto, cuya veracidad no ha podido ser comprobada.

Los militares norteamericanos e iraquíes, que no han comentado de momento esta noticia, han acusado en varias ocasiones a Al Duri de ser el cerebro que coordina a gran parte de la insurgencia y de numerosas de las acciones violentas cometidas en diferentes puntos de Irak desde el derrocamiento del régimen de Sadam en abril de 2003.

Al Duri, nacido el 1 de julio de 1942 en una aldea del norte de Bagdad, era el vicepresidente del Consejo del Mando de la Revolución, el organismo con mayor poder en la estructura del régimen baazista de Sadam.

Participó en el golpe de Estado que en 1968 llevó al poder a Sadam Husein y sólo este militar y el ex vicepresidente Taha Yasín Ramadán -ya detenido- sobrevivieron a todas las purgas que su dirigente llevó a cabo desde entonces.

A este suní conservador se le acusa del giro religioso que el régimen dio a partir de 1991 y de tender lazos con grupos integristas islámicos, en especial wahabíes, una red que estaría siéndole muy útil en la insurgencia.

Al parecer, tenía cáncer, pero su enfermedad, nunca confirmada oficialmente, no le impidió continuar representando a Sadam en todas las cumbres árabes e islámicas desde 1991, cuando el dictador dejó de viajar al extranjero.