Al final de la jornada

Por Carlos Luis Baron viernes 8 de junio, 2012

El consultor en marketing político y consejero del presidente Kennedy, profesor Joseph Napolitan en su obra “100 cosa que he aprendido en 30 años de trabajo como asesor de campañas electorales”; nos señala que cuando se pierde unas elecciones hay que estar dispuesto a examinar todas las decisiones tomadas y las razones por las cuales se tomaron esas decisiones. Se impone (nos sugiere) re-evaluar las estrategias y resolver en donde estuvieron los errores para que en la próxima asesoría, se puedan salvar esos errores.

El maestro Napolitan declara, que se aprende más de las campañas que se pierden, que de aquellas que se ganan. Nadie regularmente se ocupa en analizar las razones del por qué ganamos. No se ocupa nadie de hacer las investigaciones posteriores a una campaña exitosa. Cuando se pierde, se está más dispuesto a examinar todas las decisiones que se tomaron y esa es una verdad insoslayable, que bajo ninguna circunstancia puede obviar el PRD.

Para saber el por qué “perdió” el PRD no hay que ser un experto. Las causas de esa “derrota” están a la vista de todos. No hay estrategia alguna que pueda armarse en una competencia tan desigual, como la que aconteció el pasado 20 de mayo en la República Dominicana. La estrategia del gobierno manifestada por el Dr. Leonel Fernández en la ciudad de New York, referente al gasto a invertir en la campaña oficialista, era algo axiomático; lo que sin duda alguna pulverizó la estrategia del PRD. Ante esa cruda realidad, de nada hubiese valido que Hipólito Mejía usara los servicios de Joseph Napolitan, y los más calificados del mundo para que fungieran como tal. En un marco tan oprobioso otro era el camino y el que jamás quiso tomar el candidato, para no manchar su legado ante la historia. Esta era una cuesta muy empinada; muy difícil de salvar. David contra Goliat. Ahí está el informe de participación ciudadana.

Es tiempo ahora de reflexiones profundas; tanto para el PRD como para el PLD. No es posible tener democracia verdadera sin partidos sólidos. La debilidad de estos incide de manera directa en la salud de la democracia. Atentar contra estas instituciones es afilar cuchillo para sus propias gargantas. La expresión de los indignados en toda Europa, así lo demuestran. Los movimientos acéfalos, espontáneos, tienden en el mayor de los casos, convertirse en pobladas incontrolables, que arrasan como recrecidos ríos, con todo lo que encuentran a su paso. A nadie esto favorece.

El presidente Leonel Fernández, el PLD y toda la clase política, están contestes de que los partidos políticos juegan un papel importante en el sistema democrático y que atentar contra estos, es jugar con el contrapeso que se impone y que sin duda alguna sirve de freno a cualquier despropósito del que gobierna. Son los partidos políticos la esencia y razón del sistema democrático. De no entenderlo así los que azuzan y juegan a la fragmentación y crisis interna del PRD; estarían apostando a la ingobernabilidad, al caos, a la anarquía y al desorden. La sociedad toda, reclama una legislación que fortalezca los partidos políticos y la junta central electoral.

No existir un partido fuerte como instrumento para que el pueblo insatisfecho pueda canalizar sus inquietudes y reclamos, apuesta al resquebrajamiento social e institucional. El PRD tiene sus retos que tendrá que saber sortear en lo inmediato, para poder cumplir con su papel de partido líder de la oposición. El PLD después de la resaca, tendrá que emplearse a fondo para torear la difícil situación que se les avecina. Este es un gobierno que no tendrá compás de espera. Tiene que dar respuesta a todos los males que ha heredado de manera inmediata ¡Ya!…No habrá a quien endilgarle los males del pasado, amén de no producirse un repentino divorcio en plena luna de miel.