Al PPH se le fue la voz…

Por Carlos Luis Baron jueves 26 de enero, 2012

Los resultados de la última encuesta de la Penn & Schoen fueron tan fulminantes y categóricos que dejó al PPH y a su candidato como la canción de Shakira “loca, ciega y sordomuda”, y sólo -dos días después- Abinader (el vice opaco), con más pena que vergüenza, salió, con su cara pálida, a decir un murmullo. Lo de Pacheco, es, lo del tigre que “na le importa”.

De golpe y porrazo, esos resultados trastocaron el estado natural emocional en que el candidato Hipólito vive y hace política, porque decir en boca suya que valora “muy positivamente el trabajo institucional de las autoridades del partido, encabezada por Miguel Vargas” cuando apenas dos hora antes (¡dos horas antes!), había dicho que las masas le pasarían por encima (o esta otra: “la historia lo juzgará”). Si eso no es dialéctica estrambótica, fue y es contingencia urinaria.

Por lo mismo, ¡hay reversazos de antología!, que dejan mucho a la imaginación, este de Hipólito, no hay que ser experto en semiótica, para descífralo o acotejarlo, que vale decir (en el argot popular): “…tanto nadar para morir en la orilla…”

Y lo trascendente, en mi opinión, no es la preferencia, sino la percepción (¡42 a 52!), porque en la cultura política de gallera nuestra, la gente se guía por moda, folklore o tendencia, lamentablemente. Desde esa realidad política-cultural, marzo, será crucial y concluyente.

Lo del tercer frente (que encabezará el Presidente), será como él dijo: “…y lo haré como un buen bateador emergente…”. Y que bateador emergente: ¡sin ponches y con average de 500!

Danilo Medina, ultimadamente, es la síntesis apretada que la trayectoria partidaria y la consistencia (el PLD y el dirigente-partido), corona y catapultada -para renovar y afianzar- el poder y conjurar las reformas pendientes; pero con urgencia, también, la agenda social sin posposiciones.

En cambio, Hipólito será el último cartuchazo del viejo PRD y, a la vez, el entierro del PPH. Vargas es una incógnita (¿tendrá futuro?). Y en ese limbo-desastre, el PLD se perfila -indetenible- hacia el otrora trayecto de El Salvador (con Arena), o de Chile (con la Concertación). Eso, casi casi se consuma.

En definitiva, Danilo Medina es el país ¡Ahora! Hipólito fue lo que fue (caos y chercha), que ahora es silencio y derrota. Sin duda, otro Waterloo.