Al salir de la curvita

Por Enrique Alfredo Pou lunes 12 de marzo, 2012

Ya se aproxima el tramo final de la campaña electoral y se calientan las encuestas. Las hay de patio, de callejones, colmadotes, semáforos, en bares, supermercados y borrachos, y también de intelectuales. Las más reconocidas son internacionales y encargadas por sectores económicos poderosos para saber de qué lado están o irán a parar sus cuartos.

El mundillo criollo está metido de cabeza en uno de sus entretenimientos favoritos y aunque es el mas importante para el destino de todos los que de alguna forma participamos en él, es también el más caro, en todos los sentidos. “La política compay, la política”, como canta un estribillo por ahí.

Las encuestas son un método científico de medición, utilizado para determinar el posicionamiento de una marca, un producto, o un servicio en el mercado. En este caso se trata de la medición de la aceptación de los candidatos y sus partidos por parte de la ciudadanía. Es una medición circunstancial y su determinado movimiento puede marcar lo que se conoce como tendencia, lo cual es decisivo en la mayoría de los casos.

Sucede que este lunes se hizo pública la encuesta Gallup y sus resultados fueron, a mi parecer, lo más parecido a la realidad de estos momentos. Por supuesto, quienes en su momento dijeron que era la más certera y creíble, al ver que hoy no les cae la cara de la moneda que esperaban, le restan importancia y se agarran con las dos manos de la rienda del caballo que les gusta porque los pone en delantera.

Entonces me viene al recuerdo el Perla Antillana, aquel hipódromo construido por el perínclito y enclavado entre las avenidas San Martín y Ortega y Gasset, en los terrenos hoy mejor ocupados por la Plaza de la Salud; era el lugar donde se realizaban las carreras de caballos en esta capital. El locutor memorable de esas competencias era Simón Alfonso Pemberton, persona que se ganó el aprecio de la fanaticada por su manera y tono particular de narrar la competencia.

Me imagino a Simón narrando esta carrera de caballos donde los jockeys son los aspirantes a sentarse en el palacio de la calle Dr. Delgado. Una carrera que viene saliendo ya a estas alturas por la curvita de la Paraguay, donde la ventaja que llevan los dos potros en la delantera es significativamente abrumadora para los otros potrillos que vienen rezagados en los últimos lugares.

Ambos potros en la delantera llevan experimentados jinetes: uno que fue ganador de uno de los clásicos en competencia con el que hoy es su rival en esta nueva versión, siendo este último un joven y experimentado estratega de competencias, liviano, enfocado hacia la meta y al que las encuestas dan la puntera en el evento.

Ambos potros viene bajando a gran velocidad, con sus narices resoplando aceleradamente en una pista que se va haciendo corta. El joven jinete aventajando en la competencia, aunque por corto margen, se nota concentrado, con la vista fija en la pista y olfateando la crin de su potro que avanza seguro y en limpia carrera hacia la meta. Digamos que ese anda con unas bien puestas espuelas y anteojeras. Al otro jinete, el cual cabalga un potro tradicionalmente poderoso aunque con ciertos quebrantos y achaques ocasionados por los años y por problemas intestinos, se le nota inquieto, reflejando movimientos de cuerpo y de cabeza en búsqueda insistente de ciertos potros en rezago, que le pudieran ofrecer compañía para poder competir juntos el galope de ese animal en la delantera.

En este último tramo de la pista, aquellas encuestas que miden el desarrollo de la carrera se harán cada vez mas frecuentes. Las de renombrado prestigio se perfilarán más certeras, mientras otras preparan sus números para incentivar a los apostadores a inclinarse del lado del mejor postor; los equipos de apoyo de ambas cuadras están preparados para esperar el ultimo momento de la competencia que se avecina y que desde ya se prevé como uno de los clásicos mas importantes y reñidos de este lo que va de siglo.

Mientras, desde las gradas los fanáticos del deporte equino se caldean y levantan sus banderas en señal de apoyo a sus favoritos y desde una esquina se oye una voz que dice: ¡“Hagan sus apuestas que esto, se pone bueno!

Y usted al hacer las suyas, recuerde que son un país y un pueblo lo que están en juego…