Amenaza golpista e “injerencia” venezolana comprometen a Morales

Por jueves 1 de diciembre, 2005

La Paz, 1 dic (EFE).- La amenaza de un senador de su partido de usar la fuerza para llevar al líder indígena Evo Morales al poder y las críticas de un diplomático venezolano a su principal rival han comprometido la carrera del candidato izquierdista a la Presidencia de Bolivia.

A falta de 18 días para las elecciones generales en el país, en las que parte como favorito al triunfo, según los últimos sondeos, Morales parece haber encontrado a su mayor enemigo en sus propios correligionarios y partidarios.

En su afán por respaldar el ascenso a la Jefatura de Estado de Morales, el senador suplente del Movimiento Al Socialismo (MAS) Román Loayza insinuó este jueves la supuesta existencia de un plan golpista para asegurar un futuro Gobierno de Morales.

Loayza afirmó en una rueda de prensa que el MAS ha conversado con militares y policías "para entrar a Palacio" de Gobierno en caso de que el líder socialista no gane los próximos comicios.

El político izquierdista señaló que si el principal rival político de Morales, el conservador Jorge Quiroga, "es presidente, entonces las organizaciones vivas no van a permitir ni siquiera seis meses" de mandato desatando movilizaciones "no pacíficas".

"Por eso, Evo Morales va a ser presidente de a buenas o de a malas y lo digo con toda sinceridad", señaló al revelar que su grupo ha mantenido "conversaciones con algunos militares y policías", que no identificó, para lograr este cometido "posiblemente sin echar (derramar) sangre".

Horas después de estas declaraciones, Morales aclaró a EFE que Loayza no "es ningún portavoz oficial" de su grupo y opinó que sus afirmaciones están totalmente "desubicadas".

El MAS "quiere profundizar la democracia participativa y de consenso", indicó al recordar que "los que estamos acá somos los que luchamos contra la dictadura".

Su reacción se produjo después de que Quiroga manifestara su repudio a las amenazas de Loayza y pidiera al presidente boliviano, Eduardo Rodríguez, y al Congreso que se investiguen los supuestos intentos golpistas.

La semana pasada, Morales tuvo también que salir al paso de la polémica surgida por las sorprendentes declaraciones del jefe de la misión diplomática de Venezuela en La Paz, Azael Valero, que se pronunció a favor de su candidatura y vertió duras críticas contra Quiroga, de tendencia conservadora.

Valero, que es encargado de negocios de la Embajada venezolana pero ejerce de titular de la legación, acusó a Quiroga de ser "un hombre que obedece y defiende los intereses del imperio", en alusión a Estados Unidos, donde estudió y ha trabajado durante años.

Además, lo calificó de "mensajero de las trasnacionales" y de pretender promocionarse mediante la crítica al presidente venezolano, Hugo Chávez, por una serie de cartas en las que acusó al mandatario caribeño de "afectar a los intereses" de Bolivia.

Quiroga reclamó a Chávez que no "engañe más" con su supuesto apoyo a la demanda boliviana de recuperar un acceso soberano al Pacífico y que no propicie "que Bolivia quede sin sus principales mercados de gas en el Cono Sur".

Esta demanda alude a las conversaciones de Venezuela, Argentina y Brasil para planificar un sistema de abastecimiento de gas para la región, "que excluiría a Bolivia", según el aspirante a la Presidencia boliviana.

La actitud del diplomático venezolano causó revuelo en el país andino y llevó a la Cancillería de La Paz a exigir explicaciones a Valero por unas declaraciones que definió como una "injerencia" en asuntos internos.

Morales salió nuevamente a apagar el fuego rechazando la intromisión venezolana, que el propio Gobierno de Caracas consideró "una imprudencia", antes de llamar a consultas al diplomático.

La pregunta ahora es qué efecto pueden tener estos episodios en la recta final de la carrera electoral en Bolivia que termina el 18 de diciembre. EFE