Análisis razonado de la delincuencia dominicana

Por Carlos Luis Baron miércoles 8 de febrero, 2012

La falta de educación y trabajo en la mayoría de los dominicanos es muy posible, que no nos permita enfrentar “razonando”, el renglón de la delincuencia dominicana. Existe una constante en el desarrollo de la delincuencia porque se conjuga dentro de lo moderno y lo antiguo y, la suma no nos permite un acercamiento a la lógica.

El internet, la publicidad impuesta por los imperios y la recepción de una delincuencia que proviene desde el extranjero, con los deportados, hace un aporte maligno a estos caprichos de la delincuencia criolla. Súmese además, la delincuencia letrada de corbata, los uniformados de distintas ramas militares y policías. También las esferas gubernamentales han permitido un libre albedrio delincuencial cuyo “Sello Seco”, es la condonación de las penas con los indultos presidenciales.

Algunas instituciones de mucho prestigio como Participación Ciudadana; incluyo también programas de televisión como Nuria Piera, Alicia ortega y marino Zapete han salido a defender a los ciudadanos indefensos. No se ha sumado a este resácate de honestidad, ningún organismo internacional de aquellos que soportaban, de forma constante, a Sonia Pierret, quien murió meses atrás. La muestra nos dice que la delincuencia con su variedad de andamiaje está ganando la batalla, ya que no existe ningún análisis razonado que sea asimilado en la práctica por el pueblo y las instituciones gubernamentales.

El nivel de conciencia y permisibilidad con la delincuencia se asume como parte de la cultura del consumismo de lo moderno y el progreso cibernético que juegan un papel preponderante en estos males que se insertan en el fragmento genético de la voluntad de los pueblos.

La falta de educación en la mayoría de los dominicanos es muy posible, que no nos permita enfrentar "razonando”, el renglón de la delincuencia dominicana. Existe una constante en el desarrollo de la delincuencia porque se conjuga lo moderno y lo antiguo y, la suma no nos permite un acercamiento a la lógica. Sorprende cada día los intentos nuevos de incursión del verbo delito que se suman al diccionario de la delincuencia. El modernismo añade un delito nuevo, que sirve de eslabón a la cadena de lo ya existentes.

Creemos que el ojo clínico medicado del pueblo y una buena estrategia monticular nuestra desde Nueva York podría servir de análisis para razonar sobre este tipo de delincuencia que corroe los cimientos de una sociedad, que no acepta en lo moral como condimento que da sabor y ganas de vivir, ese maltrato al ser humano. Es preciso además, razonar sobre los aportes que haría el conocer sobre la cultura de otros países y, como han manejado la suerte de correr con los mismos problemas o parecidos a los nuestros.

Solo con voluntad, principio y honestidad podríamos ubicarnos en un renglón de competitividad con nosotros mismos. Los seres humanos tenemos el derecho de vivir dignamente bajo la obligación y el acuerdo constante de nuestra propia superación.