Ante aumento víctimas Bush avisa guerra requerirá más sacrificios

Por martes 25 de octubre, 2005

Washington, 25 oct (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, advirtió hoy de que serán necesarios más sacrificios para la "victoria completa" en Irak, cuando la cifra de soldados muertos estadounidenses en el país árabe está a punto de llegar a los 2.000. Tras la muerte de dos soldados en una emboscada en Irak, las cifras oficiales proporcionadas por el Pentágono sitúan en 1.999 el número de militares estadounidenses caídos en ese país.

En un largo discurso ante la Asociación de Esposas de Militares en la base de Bolling, en Washington, el presidente repitió buena parte de sus argumentos sobre la guerra y aseguró que Irak está haciendo progresos, como demuestra el "sí" a la nueva Constitución, anunciado hoy.

En una alusión a la cifra de soldados muertos, que ya ha comenzado a suscitar las primeras reacciones de los grupos opuestos a la guerra, Bush aseguró que "cada pérdida de vidas es algo que rompe el corazón".

"La mejor manera de honrar el sacrificio de nuestros caídos es completar la misión y sentar las bases de la paz diseminando la libertad", aseguró el presidente.

Las noticias de nuevas bajas crean el impulso de "limitar las pérdidas sufridas" y decidir la salida de las tropas estadounidenses de Irak, donde alcanzan los 150.000 soldados, pero una retirada sería "una solución peligrosa" que dejaría el país en manos de los terroristas, declaró.

La cuestión, aseguró, es "muy simple. ¿Estarán más seguros Estados Unidos y otros países si Osama Bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaida, o el dirigente de la insurgencia iraquí, Abu Musab al Zarqaui, tuvieran el control de Irak?"

"Esta guerra requerirá más sacrificio, más tiempo y más determinación. Los terroristas son el enemigo más brutal que hemos encarado nunca y no están constreñidos por su conciencia ni por las reglas de la guerra", declaró el presidente.

Un comunicado del Departamento de Defensa hoy indica que el número de muertes en Irak alcanza ya los 1.999 desde el comienzo de la guerra, en marzo de 2003, después de que dos infantes de Marina murieran el viernes cuando una bomba estalló junto al vehículo en que viajaban en Amariya, en las afueras de Faluya, uno de los focos de la insurgencia contra EEUU.

No existen cifras fiables acerca del número de iraquíes muertos en el conflicto, aunque las organizaciones no gubernamentales calculan que han sido al menos 25.000.

Organizaciones en contra de la guerra preparan ya movilizaciones para el momento en que se anuncie la muerte número 2.000.

La coalición "Unidos por la Paz y la Justicia", que agrupa a más de 1.2000 organizaciones en contra de la guerra, ha pedido movilizaciones en todo el país cuando el Pentágono anuncie ese hito.

Según el analista Erik Leaver, del Instituto de Estudios Políticos, un centro de estudios de izquierda en EEUU, "sabemos, tristemente, que van a tener lugar más muertes. La falta de una estrategia de salida estadounidense para esta guerra que no se puede ganar en las calles de Irak pone a nuestros soldados en peligro cada día".

La proximidad de la víctima estadounidense número 2.000 se produce en un momento particularmente delicado para el presidente Bush, cuyos niveles de popularidad ya se encuentran por debajo del 40 por ciento, los más bajos de su mandato.

La Casa Blanca se prepara ante la posibilidad de que esta misma semana se presenten cargos contra dos de sus principales asesores, Karl Rove y Lewis Libby, en el caso sobre la filtración a la prensa del nombre de una agente de la CIA en activo.

Persisten también las críticas a la candidata que Bush ha propuesto para el Tribunal Supremo, su consejera legal, Harriet Miers, a la que la derecha republicana critica no ser lo suficientemente conservadora y haber sido designada por sus lazos de amistad con el presidente.

A ello se suma el huracán que este lunes azotó Florida y dejó al menos seis muertos y seis millones de personas sin electricidad.

La Casa Blanca ha anunciado que Bush se desplazará este jueves a Florida para supervisar de primera mano las tareas de asistencia.