Antes de que se inicie un gran incendio

Por Carlos Luis Baron viernes 28 de diciembre, 2012

El título de este artículo es una cita de las palabras de un importante General iraní en referencia a la intervención turca y americana en el conflicto de Siria. En estos días de diciembre se ha estado hablando de una supuesta profecía Maya (distorsionada de mil maneras) sobre el fin del mundo y no se ha tomado el asunto como un fenómeno que se conecta con otras, provocada por conflictos humanos y que amenazan seriamente la permanencia de la vida en el planeta, como hasta el presente la hemos conocido. Hemos concentrado nuestra atención sobre el fin del mundo en las probabilidades naturales: tormentas solares, calentamiento global o un gran asteroide que surja de la nada sideral.

Es muy obvio que las posibilidades de interpretar las necesidades ontológicas se fueron eliminando del menú colectivo en favor de la producción en masa que demandaba la revolución industrial. Los medios de comunicación sirvieron a un propósito comercial, más que didáctico. Los aspectos trascendentales correspondientes a la especie no se vislumbran abiertamente. Pertenecen a la NASA, o pertenecen a otros archivos secretos. Entonces es una cuestión insustancial cuestionar sobre aspectos científicos que nos afectan a todos.

Las potencias que tienen los poderes para eliminarnos del mapa no han abierto sus archivos. De manera que el resto de la humanidad está sujeta a sus acciones y decisiones. El ajedrez político mundial, después de la Guerra Fría, ha quedado más vulnerable que antes.

La trayectoria de la humanidad ha estado llena de todos los episodios que afectan a los humanos en su supervivencia cotidiana. El religioso, que posesiona al pueblo judío sobre una ideología que genera conflictos, ha sido apoyado por las potencias occidentales, encabezados por los Estados Unidos.

En la biblia se habla del Armagedón, una batalla que pondrá fin a la humanidad y que en el presente se dibuja como algo inminente, que Israel promueve con sus asentamientos en todo lo que es territorio que pertenecen a sus enemigos palestinos, como la franja occidental donde continúan haciendo grandes proyectos de asentamientos permanentes. Armagedón es un valle en esta zona geográfica. Entonces no hay una intención de parar para que llegue el equilibrio.

En esta zona, identificada en la Biblia como la zona donde se librarán las últimas batallas, las tenciones son cada vez más intensas y nadie hace nada para pararlas. Ya Irán, el principal enemigo del Sionismo, prepara su arsenal nuclear, también lo tiene Paquistán y Corea del norte. Al final, cuando se lancen bombas nucleares no importará la posición que defienda nadie, solo será un holocausto contra la humanidad, aunque las intenciones solo se identifiquen con enemigos específicos.

No hemos sabido pensar como especie. Tal vez es que tendremos que esperar otro ciclo, una oportunidad en el tiempo y el espacio para construir en vez de destruir, para respetar en vez de humillar, para cumplir ciclos siguiendo patrones de convivencia.