¿Apoyará Miguel Vargas a Danilo Medina?

Por Carlos Luis Baron domingo 25 de marzo, 2012

En el ámbito de la opinión pública han aflorado últimamente nuevos indicios, reveladores de que algo están ensayando, tras bambalina, el actual Presidente del PRD y el candidato presidencial del continuismo, Danilo Medina.

Desde que perdió las primarias internas del PRD, el 6 de marzo de 2011, Miguel Vargas no ha ocultado su resentimiento contra la candidatura de Hipólito Mejía, que fue rehabilitado políticamente tan pronto Miguel firmó el llamado “pacto de las corbatas azules” con el Presidente Leonel Fernández, el 14 de mayo de 2009.

No olvidemos que ese pacto salvó la reforma constitucional que venía auspiciando el Presidente Fernández. Miguel Vargas no era entonces el Presidente del PRD, pero sí su hombre fuerte, pues tenía el control de toda la estructura del partido, incluyendo a la mayoría de sus legisladores y síndicos.

De manera que el “pacto de las corbatas azules” se firmó entre “el dueño” del PRD y el jefe del gobierno que necesitaba un mayor consenso en la Asamblea Revisora para “pasar” siete artículos muy polémicos de su reforma constitucional. Entre los aspectos acordados se citan la no reelección presidencial, la aprobación de la Ley de Partidos Políticos, que sigue en el limbo, y la eliminación del “nunca jamás” del texto constitucional.

Miguel Vargas jamás imaginó que al pactar y eliminar el “nunca jamás” rehabilitaba políticamente al ex Presidente Hipólito Mejía. Después que la nueva Constitución fue aprobada y promulgada, vinieron las elecciones parciales del año 2010, donde el oficialismo se alzó con casi todos los senadores, lo cual garantizó una nueva recomposición del Consejo Nacional de la Magistratura, controlado por un Presidente dispuesto a violar todo lo pactado con Miguel Vargas.

La reelección quedó prohibida en el artículo 124 de la nueva Constitución, pero quien hizo la ley, hizo la trampa, porque en los artículos 210 y 272 de la Constitución leonelista quedó abierta la posibilidad de la reelección a través de los referendos Consultivo y Aprobatorio. De manera que en el año 2016 volverá el debate de si está o no está “prohibido” el fatídico tema de la reelección presidencial.

Mientras tanto, Miguel Vargas fue el gran perdedor porque la reelección presidencial no está totalmente prohibida en la nueva Constitución, la Ley de Partidos Políticos ha sido boicoteada en el Congreso por el PLD y al pactar la eliminación del “nunca jamás”, revivió la figura carismática de Hipólito Mejía que muy pronto se lanzó al proselitismo con la contagiosa consigna “Llegó Papá”.

Y así vino a ocurrir que mientras el Presidente Leonel Fernández “exploraba” las posibilidades de su reelección, en el PRD competían Miguel Vargas e Hipólito Mejía por la nominación presidencial. En la convención celebrada el 6 de marzo de 2011, Hipólito Mejía derrotó a Miguel Vargas 53 a 47 por ciento. En los días siguientes, el equipo de Miguelito alegó que miles de peledeístas fueron enviados a votar en la convención a favor de Hipólito Mejía, alegando que era el candidato “preferido” por el oficialismo. Curiosamente, el 8 de abril el Presidente Fernández anunció al país que no optaría por una nueva reelección, “para evitar posibles tensiones a la sociedad”.

La Asamblea de Delegados de la 29 Convención Extraordinaria del PRD proclamó la candidatura presidencial de Hipólito Mejía el 8 de mayo en el Palacio de los Deportes. Allí el Presidente del PRD, Miguel Vargas, habló muy bien. Anunció una amnistía a favor de todos los perredeístas expulsados, los llamó a la unidad y a trabajar por la victoria del partido, “el único por el que he votado, el único partido al que he pertenecido, la organización que amo” y agregó una gran verdad: “el pueblo está hastiado del gobierno ineficiente del PLD”.

Ese discurso desbordó el entusiasmo del perredeísmo, pero muy pronto afloraron los excesivos aires del triunfalismo que en vez de abrir, cerraron ciertas ventanas entre los seguidores cercanos de ambos colosos y desde entonces el distanciamiento entre Miguel e Hipólito ha dado cabida a todo tipo de conjeturas.

Se recuerda que Miguel Vargas firmó un segundo acuerdo con Leonel Fernández el 30 de mayo de 2011 para resolver la situación creada en el Congreso con relación a las leyes orgánicas de “las altas cortes” que debían ser aprobadas con las dos terceras partes de los votos presentes en las cámaras legislativas. Sin la participación de los diputados del PRD, el oficialismo jamás hubiese podido aprobar esas y otras leyes orgánicas. Algunos ex legisladores del PRD, seguidores de Miguel Vargas, fueron luego “agraciados”, al ser designados miembros de esos tribunales, como parte del reparto acordado entre Miguel Vargas y Leonel Fernández.

Un tercer acuerdo Miguel-Leonel se anunció el 6 de febrero de 2012 para ponerle fin a la crisis generada en el seno de la Junta Central Electoral, tras la salida forzosa del principal gerente del Centro de Cómputos. El acuerdo, firmado en la PUCMM, contempló la creación de una gerencia colegiada de informática, integrada por cuatro miembros, quienes deberán tomar las futuras decisiones por consenso.

Existen pues, importantes precedentes de entendimiento entre Miguel Vargas y el Presidente Leonel Fernández. Ahora, mucha gente se pregunta cuál será el papel del Presidente del PRD faltando menos de dos meses para las elecciones del 20 de mayo.

Nuevos indicios, aflorados en las últimas semanas, han creado la incertidumbre de que el Presidente del PRD podría estar esperando el momento oportuno para apoyar públicamente la candidatura de Danilo Medina. Miguel Vargas y su gente más cercana podrán tener sus razones para justificar su inmerecido distanciamiento del candidato que el pueblo quiere, pero deben detenerse y meditar muy bien las consecuencias de un posible “salto al vacío”.

Entre las señales emitidas por Miguel Vargas y su entorno más cercano que dan sustento a que algo raro se está cocinando tras bambalina, están las siguientes: su reiterada oposición ha reunirse con Hipólito Mejía para buscar fórmulas de entendimiento (en cambio, ha preferido reunirse en numerosas ocasiones con Leonel Fernández) ; su ausencia injustificada a la última reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PRD para aprobar las alianzas electorales; las declaraciones públicas de gente cercana a Miguel, dándole crédito a las encuestas del gobierno que colocan a Danilo Medina por encima de Hipólito Mejía; el inicio de la “publicidad institucional” del partido sin la imagen del candidato presidencial del PRD; la salida de dos seguidores de Miguel del programa radial “El gobierno de la Mañana” que formaron tienda aparte con tres reconocidas cotorras mañaneras al servicio de Danilo Medina, donde el blanco principal de sus ataques es Hipólito Mejía; las versiones, no desmentidas aún, de que un grupo de diputados seguidores de Miguel Vargas apoyarán al candidato títere, y finalmente, las declaraciones del jefe de campaña de Danilo Mejía, publicadas el 24 de marzo, cuando dijo: “Yo les aseguro que lo mejor del desplome de Hipólito no ha llegado”.

El vocero del candidato títere habló del “desplome”, en momentos en que la candidatura de Hipólito Mejía ha subido varios puntos, no medidos aún por ninguna encuesta. Primero está el impacto de la integración de Hatuey De Camps y su partido; segundo, la integración de varios dirigentes del PRSC, entre ellos, Amable Aristy Castro que reúne más gente que los dueños de la franquicia, y tercero, la integración entusiasta del sindicalista y diputado Juan Hubieres y sus tropas de FENATRANO. Esas nuevas alianzas fortalecen la amplia corriente de opinión que se siente con fuerza en el seno del pueblo: la victoria electoral de Hipólito Mejía será fulminante el próximo 20 de mayo.

El único que ha faltado (o faltó?) es Miguel Vargas, el Presidente del PRD, que al parecer va a reeditar un nuevo capítulo de esa larga cola de rencor y venganza que ha caracterizado la historia política dominicana. Si realmente Miguel Vargas y su gente más cercana están esperando la ocasión más propicia para sumarse al candidato títere, debemos elevar una plegaria al cielo para que los ilumine del gravísimo error que estarían cometiendo.