Aquí el peje chiquito se come al grande

Por Carlos Luis Baron viernes 22 de junio, 2012

En nuestro terruño rompemos todos los parámetros; es decir todas las cuantificaciones, valores, criterios, normas, y principios; somos en el mundo, los mayimbes: los “vacanos”, los mas “chingo..s”, nos las sabemos todas, los papá-upas de la matica, los buenazos en cualquier cosa.

Esos atributos fenomenales, extraordinarios para materializar metas no escapan a la política, aquí el peje chiquito se engulle al grande. ¿Cómo?, lo muerde en varias partes, a veces lo destruye, lo saborea, se lo traga, y lo digiere para obtener resultados concebidos.

Como especies políticas que saben nadar y guardar la ropa, no desovan en aguas mansas cálidas donde casi no sopla el viento, como desde millones de años ha, anual las anguilas y los salmones en el mar de los salgazos; lo hacen en las aguas turbulentas saturadas de zancadillas tendentes alcanzar el poder.

Sincronizados al unísono, apuntalados con estamentos del poder, descuartizan adláteres de especies contrarias; ya devoraron al que una vez fue Peje Colorao, y se regodean con descuartizar al Blanco.

El Pejecito PLD de matricula menor se libó al Peje PRD mayoritario, coleteando con poder y mas organización, lavando los trapos en casa, aunando propósitos, usando a la vista de todos recursos del presupuesto y provenientes de endeudamiento (que en cada certamen, independiente de quien regentee la vaca nacional, nadie impide, ni JCE, ni OEA; “vence el estado”) para atraerse pejecitos independientes y de depósitos de aguas de distintos tamaños, colores y procedencias, e influenciando para que el Peje PRD no hiciera in extenso lo mismo.

Raro es que del cardumen morado alguno se separe del banco, pues sus rasgos de semejanzas aprendidas entre ellos, no innatas, les unen estrechamente; saben mucho de los mensajes subliminales que originan votos a nivel sub-conciente, y copan los medios de comunicación televisiva, radial, Internet, y periódicos, sin importar devorar y malversar los fondos y préstamos improductivos; creadores de grandes calamidades para las futuras generaciones.

Hay de entre ellos, pececitos destacadísimos, unos como Nemo el galardonado de la película Finding Nemo (Buscando a Nemo {hijo de Marlin}), ésta vez no payasos; estelares que debieron ser precavidos, no sobre proteger hijos, que han tergiversado sirviéndose del pueblo; otros con “falta de memoria de corto plazo lo que le impide recordar las cosas por un largo tiempo”, y no se llenan las expectativas que crearon; ojala ahora rescaten los principios contenidos en las espermas del padre que lo fecundó y los convirtió en alevines políticos.

Los pececitos peledeístas saben montar celadas hacia sus logros exitosos, tienen masas encefálicas calculadoras cuasi infalibles, han hecho diana cinco veces consecutivas; se puso uno, una corbatita azul, y al Peje le sugirió se calzara otra del mismo color; el último dejó habilitado al pejecito mayor para que participe en los comicios del 2016, y al Peje de Gurabo que pudo hacerlo recién.

Se conoce que en La Convención del Peje Blanco, pececitos morados mandaron a no votar por el encorbatado; y entonces vencido el Peje de La Corbata Azul, en acción poco frecuente, quizás sin precedente en país alguno, no hizo campaña, para que el partido del cual es su presidente manejara en las aguas palaciegas el timón de conducción administrativa del estado por cuatro años.

Los pececitos morados planificaron vencer al Peje Blanco en ambas ocasiones, 2012 y 2016, y están de pláceme, pues se colige que con el Peje Blanco descarrilado, jalonando en dos direcciones, a los pececitos morados les será una papita derrotarlos.

Mientras los pececitos se entubaron compactos, el Peje PRD equivocado no se apareó para desovar donde corresponde, caminan los unos en dirección contraria a los otros; se dejó engañar el de la corbata azul, y ahora lleva a cuesta una pesada mochila azul cargada de errores distorsionados por haber nadado de modo inaudito contra la corriente de sus deberes, sin entender que si en el futuro le toca, no todas las huevas partidarias y las simpatizantes estarán entonces emitiendo los votos fecundados para accesar a la primera magistratura de la nación.

Si bien el pececito mayor se agenció una nueva Costitucion, el Peje Perredeísta ha sido pródigo creando leyes organizativas y de asistencia social, hacia procurar mejorar las instituciones del país y el estándar de vida de la ciudadanía, pero no tiene suerte, generalmente el pececito peledeísta termina llevándose los lauros.

De partido a partido la cantidad de pececitos color violeta está por debajo de los pejes de color del liquido perlino de la consorte del toro; empero los primeros otra vez les vencieron, porque entre nosotros, los mayimbes del globo terráqueo: EL PEJE CHIQUITO SE COME AL GRANDE.