ARS-UASD deshabilitada!, habrá bronca, ¡seguro!

Por Carlos Luis Baron viernes 3 de febrero, 2012

A veces hay funcionarios que se atreven; pero, de ordinario no lo hacen con las áreas que realmente lo ameritan; es decir, donde se está en la obligación de proceder con firmeza y oportunidad; aquellas, que en verdad resultan bien conflictivas y neurálgicas para el desenvolvimiento de la nación. En ocasiones, prefieren hacerlo, con las de los enemigos que se creen más chiquitos, olvidándose que de esos, en verdad nunca los hay.

En primer lugar, el espinoso y delicado tema sobre la ARS-UASD, nunca debió haberse aireado y tratado con tanta espectacularidad en los medios de comunicación del país, evidenciándose, más que otra cosa, actitudes tozudas de poder, y la confrontación de fuerzas entre los sectores envueltos.

Es algo que procedía ser tratado siempre con la mayor discrecionalidad posible, en los marcos institucionales respectivos, tratando de buscarle toda solución a mano, y tomando en consideración el peso específico que tiene la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en este país, y fuera de éste, como la Primera (Primada) de América, amén del otro factor de consideración envuelto, probablemente el de mayor importancia, que es el humano.

Parece ser que, en la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril), presidida por el señor Fernando Caamaño, no se han detenido a pensar de forma sosegada, sobre las consecuencias e implicaciones previsibles que envuelve una decisión de tal naturaleza, en todos los órdenes, incluyendo el costo político que puede representar en estos momentos.

Deshabilitar la ARS-UASD, y ordenar por resolución el dar inicio al proceso de disolución de la misma, para obligar a las autoridades de la institución, a tener que comprar y liquidar directamente los servicios de salud para sus servidores y dependientes, con el producido de los descuentos que hace a su personal y el aporte que le corresponde como empleador, es algo que luce incomprensible, abusivo y peligroso, podría decirse, en estos precisos instantes en que la academia viene reclamando una mayor asignación presupuestal, para poder enfrentar la crisis financiera que le abate en la actualidad.

Esa es una decisión que, al margen de todo cuanto se pueda considerar improcedente por parte de la institución académica estatal, incluyendo la no observación plena de la Ley 87-01, y sus Reglamentos, que como bien es sabido, también está tintada con muchos de los ribetes políticos nacionales, dedicada principalmente a los estudiantes pobres de la nación, tiene que ser muy bien sopesada de nuevo, a los fines de ser revocada; y, otorgar más tiempo a la misma, para tratar de regularizar esa situación, procurando la búsqueda de alternativas viables, y de un mayor apoyo externo, conforme lo ha solicitado a raíz del conflicto surgido, por el señor Rector Magnífico.

Y que, jamás olviden los envalentonados funcionarios de turno en la Sisalril, Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales, que los servidores uasdianos, que son objeto de un descuento por nómina para la recepción de esos servicios de salud, bajo el entendido de que les cubra a ellos y a sus dependientes, no se van a quedar de brazos cruzados, ante una medida que se puede considerar descabellada, y teniendo presente la imposibilidad financiera de la academia estatal para actuar en consecuencia, por sí sola. ¡Que ponderen nuevamente esa decisión!………… ¡Buenos!

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