Arzobispo metropolitano condena niveles de pobreza

Por lunes 26 de diciembre, 2005

Santiago.- La brecha entre ricos y pobres, constituyen la plataforma y los desafíos que deberá enfrentar el país en el año 2006, vaticinó el obispo metropolitano de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio.

El presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, dependencia de la Iglesia Católica, Ramón Benito de la Rosa y Carpio, lamentó la dejadez que persiste en las autoridades para enfrentar este tipo de flagelo para su posible solución.

Para el purpurado enfrentar los dramáticos factores que generan la pobreza será uno de los retos de las autoridades nacionales.

Sin embargo, plantea que para encarar los efectos de la desigualdades sociales, hay que educar a la población, general empleos estables y firmes.

“Una gente con problemas en los hogares, sin empleos, con los altos precios de los servicios básicos, los alimentos y otras necesidades, no este estar en armonía” dijo De la Rosa y Carpio.

Deploró el religioso que la Ley de Carrera Administrativa y la Carrera Civil no se le de el valor que amerita, ya que son miles las personas que son despedidos en los cambios de los gobiernos y de los partidos.

Y explica que en el país las personas consiguen empleos de acuerdo a los intereses, relaciones y conveniencia de los que dirigen la organización política que está en el poder, sin medir el grado de capacidad profesional de que está investido.

Aboga por solución a la emigración haitiana.

Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, consideró que el Gobierno debe planificar la forma más viable para resolver la presencia cada vez mayúscula de haitianos indocumentados.

El mitrado asegura que es una necesidad impostergable que el Gobierno dominicano defina la situación de cada uno de los haitianos que viven en el país de manera ilegal y los que han nacido en el país.

De acuerdo al religioso, si el gobierno dominicano tiene que reiniciar las conversaciones con su homólogo haitiano para resolver esa problemática que lo haga.

E indica el religioso que si el presidente Leonel Fernández tiene que volver a Haití, a pesar de los acontecimientos recientes en Puerto Príncipe por la presidencia del mandatario que lo haga o que busque los medios más civilizados, “porque el país no puede seguir cargando con ese problema”,

Datos no oficiosos determinan que en el país viven una cantidad superior al millón de haitianos ilegales que se benefician de los servicios de viviendas, salud y otros.

Un ejemplo palpable es al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez alumbran cientos de mujeres haitianas, donde el Estado dominicano invierte entre diez y 15 millones de pesos en asistencia a las parturientas.

De igual manera miles de haitianos se dedican a la agricultura, la construcción a la venta de comida cocinada, a comercializar zapatos, ropasm usadas, tenis, al transporte de vehículos del concho.

Asimismo un número considerable de haitianos han sido nombrados en escuelas de Santiago para impartir docencia, donde algunos de ellos ostentan las funciones de técnicos en distritos escolares.