Así lo quiero recordar

Por El Nuevo Diario viernes 31 de agosto, 2012

A muy temprana edad, empezó el camino que habría de culminar en una de las carreras más exitosas en el ámbito político e intelectual, que personaje alguno de la sociedad dominicana haya alcanzado en el siglo pasado.

Entereza, sensibilidad, firmeza, desprendimiento y vocación de servicio eran sólo algunas de las cualidades que adornaban su persona, y que fueron éstas las que a través del tiempo, hicieron que este se adentrara en el corazón del pueblo dominicano, principalmente de los más necesitados, que siempre vieron en él una esperanza para aliviar un poco sus calamidades, a los que nunca defraudó.

Caracterizado por un desprendimiento sin límites y toda prueba, pues a pesar de ocupar posiciones del más alto nivel de dirección del Estado a lo largo de su dilatada carrera política, muere sin riquezas materiales, ya que lo poco que tenía lo puso al servicio de las causas más nobles de nuestro país, demostrando una vez más su apego a una vida humilde, sencilla y modesta.

Dueño de una pluma prolífica, nos dejó una vasta producción literaria que abarca diferentes géneros, contribuyendo de esta manera al desarrollo y enriquecimiento del acervo cultural de nuestra nación.

Sus obras de infraestructura diseminadas a todo lo largo y ancho de la geografía nacional, hablan por sí solas, hospitales, escuelas, viviendas, acueductos, canales de riego, carreteras, puentes etc., son pruebas contundentes e imperecederas de su gran dedicación al trabajo y su afán de crear condiciones de vida mucho más dignas para el desarrollo integral del individuo, en una sociedad que él proyectó hacia el futuro sobre bases firmes.

Gran ser humano y conocedor de las necesidades más sentidas de nuestro pueblo, preocupado por el bienestar de los sectores más vulnerables y desprotegidos de la población. No es posible olvidar, la alegría que reflejaba el rostro del agricultor, al recibir la parcela que sería el sostén de su familia, la dulce expresión de la mirada del anciano al recibir un techo digno para vivir, y como olvidar esa sonrisa angelical de los niños, que recibieron de sus manos su primera y anhelada bicicleta.

Finalmente, manifestar que nos sentimos orgullosos de compartir la nacionalidad dominicana con hombres de su talla, de su trayectoria, de sus valores, que en la suma y resta de sus vidas, han arrojado un resultado positivo.

Gracias Líder, gracias Maestro, gracias Presidente,

Gracias del alma, Dr. Balaguer