Ataque troyano contra el PRD

Por Carlos Luis Baron martes 31 de julio, 2012

SANTO DOMINGO.- El Partido Revolucionario Dominicano se encuentra bajo la amenaza de un intento de control muy parecido al que se ha verificado en el Partido Reformista Social Cristiano, engullido casi en su totalidad por el aparato político que controla el poder.

En el PRSC la operación de control fue instrumentalizada a través de un dirigente de ese partido que utilizó su condición de funcionario público y sus vínculos con el Gobierno para sonsacar o debilitar al sector mayoritario de la organización que defendía una línea independiente. Ese dirigente y funcionario primero logró convertirse en el jefe máximo del PRSC, luego anuló la decisión del “Congreso Joaquín Balaguer” de asistir a las elecciones de manera independiente y finalmente entregó el Partido al proyecto electoral que convenía a sus patrocinadores

En el caso del PRD el intento se ha operado a través de una fuerza interna fuertemente vinculada al oficialismo, ostensiblemente estimulada por prebendas y cargos otorgados de manera abierta o solapada para ejercer un papel similar al de los Troyanos que actúan en el ámbito informático, que se asimilan al sistema para luego socavarlo. La definición sobre los troyanos que ofrece Wikipedia traduce con bastante certeza el fenómeno que ha vivido el PRD: “Los troyanos pueden realizar diferentes tareas, pero, en la mayoría de los casos crean una puerta trasera (en inglés backdoor) que permite la administración remota a un usuario no autorizado”.

El sector que ha facilitado la operación de los troyanos en el PRD no solo ha negociado abiertamente con el gobierno para concertar acuerdos políticos unilaterales, conseguir puestos en la administración pública Y facilidades de financiamiento en la banca estatal, así como recursos para hacer la contra campaña, sino que también se ha valido de agentes dobles para hacer el trabajo desde adentro, replicando fielmente en el proceso político interno el papel de los famosos virus informáticos.

La trama ha continuado en la fase post electoral bajo el evidente laborantismo clientelista de un presidente nominal sostenido por resolución de instancias oficiales contra la soberanía de los organismos y la voluntad de las bases del PRD. En esta fase diversos dirigentes, incluyendo algunos que parecían estar en el sector ético del Partido, han comenzado a transarse por conveniencias políticas coyunturales o ventajas económicas facilitadas por los vínculos con el poder, pero es muy difícil que esas conductas espurias particulares, puedan cambiar el sentimiento de lealtad y vergüenza que han sustentado la vida y la historia de PRD en más de 70 años de existencia.

Porque con todas sus debilidades y virtudes, el PRD rebasará esta nueva prueba, como lo hizo más de una vez en el pasado, para seguir siendo el principal bastión democrático y más probado referente ético del sistema de partidos de la República Dominicana.