Aumenta el número de víctimas por balas perdidas

Por sábado 3 de diciembre, 2005

Santo Domingo, 3 dic (EFE).- El número de personas, en su mayoría niños, que han resultado heridas por balas perdidas continúa en aumento en la República Dominicana, donde las autoridades estiman que más de 600.000 personas poseen armas de fuego. La última de las víctimas, una menor de sólo nueve meses que sobrevivió a una herida en la cabeza, se convirtió en el caso número 31 en lo que va de año en el país, de los que 26 afectaron a niños.

En noviembre pasado hubo dos víctimas fatales a consecuencia de balas perdidas.

Un menor de 15 años resultó muerto en La Vega (norte), tras recibir un impacto de bala en la cabeza, y en un barrio al oeste de la capital también falleció una niña de 12 años al recibir un disparo en la cabeza mientras dormía junto a su madre.

Otros que han sobrevivido, sufrieron lesiones permanentes, como el caso de un niño de 12 años, en Santo Domingo, y una niña de cinco, residente en Baní (sur), que perdieron la vista, tras ser impactados en la cabeza.

La casi totalidad de los sucesos se presentan en barrios y sectores humildes del país, donde son frecuentes los enfrentamientos entre pandillas rivales que luchan por el control de puntos para la venta y el trasiego de drogas.

Tal fue el caso de un niño de nueve años herido en la cabeza hace dos semanas, luego de quedar atrapado en un tiroteo entre pandilleros en el barrio 27 de Febrero, uno de los más conflictivos de la capital dominicana.

La situación ha despertado la preocupación de las autoridades de salud dominicanas, que advierten en torno a la gravedad del problema.

"Se trata de una irresponsabilidad mayúscula de quienes se dedican a disparar al aire o a hacerlo de manera indiscriminada", dijo a la prensa dominicana el doctor Emilio Mena, director del principal centro de salud infantil de Santo Domingo.

Las autoridades de seguridad locales implementan un Programa de Seguridad Ciudadana, que ha empezado a dar sus frutos en el populoso sector de Capotillo, en la capital, pero que ha debido retrasar su ejecución en otros diez barrios por la falta de agentes.

El Ministerio de Interior asiste con dinero y en algunos casos con la concesión de viviendas, a algunas de las víctimas de balas perdidas.