Austeridad y culpas

Por Carlos Luis Baron jueves 30 de agosto, 2012

El desequilibrio económico y político de muchas naciones desarrolladas, se ha debido al despilfarro, a las malas inversiones y una guerra tecnológica donde no se toma en cuenta el factor humano.

En los países sub-desarrollados la crisis social proviene de la mala distribución de las riquezas, de la corrupción, de las represiones políticas, de la ausencia de una reforma agraria, y de líneas políticas contradictorias con los mejores intereses de la mayoría.

Tanto en los países desarrollados, como en las naciones del tercer mundo, la austeridad es una necesidad.

Los grandes consorcios norteamericanos y europeos sucumbieron en la guerra financiera, a contrapelo de los grandes lujos de sus principales ejecutivos. Fueran aptos de corrupción o dietas legales excesivas, en ningun caso esos países o consorcios estaban preparados para aplicar hechos superfluos que estaban muy por encima de los márgenes de producción y ganancias.

Con la llamada Primavera del Medio Oriente o Arabe, la mayoría de las Naciones europeos se fueron a dar su apoyo a la insurgencia, para tumbar a gobiernos que aunque en el pasado les fueron hostiles, ahora eran de una u otra forma aliados. Es el caso de Egipto o de Libia.

Las compuertas se abrieron en esos dos países al caos y a los musulmanes, y la economía de europa que tanto invirtió para el derrocamiento de Mubarak o de Kadaffi, no ha sacado beneficios hasta el momento.

El euro moribundo, sostenido por la fortaleza de la industria pesada alemana, convertido en practicamente el único país que enfrenta la crisis económica, mientras España está postrada, italia a la deriva y Francia sin saber el camino a seguir.

No ha sido en consecuencia la austeridad el principal problema de estos países, sino los malos gobiernos que no han sabido afrontar los cambios geo-políticos que se van dando en una europa que ya no tiene colonias, y no compite en el mercado internacional.

En cuando a la América Latina, la austeridad es necesaria. El despilfarro va unido a la corrupción extrema, a la búsqueda de dinero a donde de lugar, sin tomar en cuenta las circunstancias y las consecuencias.

El empresario y muchos políticos, son los responsables directos de muchos de los problemas que se sufren en América Latina. Los empresarios son los agentes ideales de la corrupción, y los políticos se meten los pesos en los bolsillos. En la República Dominicana la austeridad es una necesidad. País pobre, con riquezas atesoradas en pocas manos y el hambre y la miseria golpeando a la mayoría, se debe hacer una evaluación de los próximos pasos a dar.

Tanto el empresario como el ente estatal se tienen que someter a una profunda austeridad.

Un país tiene que saber racionalizar sus recursos, y no botarlos al zafacón. Favorecemos la austeridad en las funciones públicas y privadas, para poder rescatar a la nación dominicana. Con el despilfarro no podremos tener un país con mayor progreso.