Bajar la violencia para fundamentar el turismo

Por Tito Pereyra martes 3 de julio, 2012

‘’Una nación como sociedad forma un ente moral, una persona, y cada miembro de esta es responsable por la misma, por su sociedad’’

Thomas Jefferson

El anuncio hecho durante la campaña pasada y también después del triunfo por parte del Presidente electo Danilo Medina, donde dice que con los recursos del turismo se financiaría el combate a la pobreza, es una idea extraordinaria que requiere poner mucho cuidado para implementar las acciones. No podemos cerrar los ojos y pasar por alto que la inseguridad ciudadana y quienes la promueven, provocan y ejercen como modus vivendi, asustan y ahuyentan a quienes andan en busca de tranquilidad y de establecer relaciones de afecto.

En nuestro país, y probablemente el Presidente electo lo ha notado, ciudadanos del mundo han establecido relaciones afectuosas, comerciales y de regreso recurrente valorizando ese rostro amable que predomina en nuestro ser esencial. Pero todos sabemos lo que está ocurriendo allá afuera, incluidos los alrededores de los aeropuertos y lo nervioso que está el personal diplomático, especialmente los norteamericanos, con esto de que ocurren asaltos ejecutados por delincuentes con uniformes militares.

No tenemos que justificarnos como buenos y bondadosos. Esa característica de nuestro perfil no desaparece de la noche a la mañana porque unos ignorantes sin sueños se hayan lanzado a recolectar plusvalía ganada con sudores de otras frentes.

El Presidente electo ha anunciado en múltiples ocasiones que procurará una vida digna para los miembros de los cuerpos de seguridad, que en este proceso de descomposición han dicho presente, han participado del lado del problema, en una proporción minúscula pero dañina para el país, un pequeño grupo ha opacado y ha dañado la sociedad civil, el comercio y el turismo. A partir de ese y otros correctivos el problema se debe enfrentar con mecanismos y procedimientos de inteligencia, si es necesario aplicar el sistema de ´´chivatos´´, reestructurando el DNI para localizar bandas organizadas con intenciones de agresión e interceptar sus planes antes de que se lleven a cabo. No podemos arrancar con todas las acciones de transformar positivamente la República Dominicana sin haber erradicado la ingenuidad. Nuestra bondad es otra cosa, aflorará sola, se mantendrá sin que le echemos agua milagrosa. Con el crimen organizado hay que actuar para erradicarlo de raíz.

En Estados Unidos vimos aflorar el consumo y tráfico de drogas como cuando una soda se posicionaba sobre otra, y luego, por esta flojera en su intercepción creían que los equivocados eran las autoridades. Muchas de esas arrogancias y actitudes de supremacía provocaron una guerra sangrienta que las autoridades decidieron ganar sin utilizar el combate o la confrontación frente a frente, usaron la inteligencia de los servicios secretos. Rudolph (Rudy) Giuliani salió victorioso contra una mafia inmisericorde en Nueva York.

El crimen organizado encuentra bastante apoyo en la sociedad precisamente por las necesidades y las condiciones que el subdesarrollo anida. Si las circunstancias fueran diferentes, más promisorias, tendríamos que lidiar menos con estos hijos indeseados de nuestra sociedad. Pero hijos son hijos y en algún momento hay que hacer el esfuerzo por su rescate. Esa oportunidad el estado nunca debe negársela a ellos, a sus madres y a sus vecinos. Pero solo cuando el control sea harto del lado del bien común.

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