Bancarrota de Delphi sacude industria automovilística de EEUU

Por domingo 9 de octubre, 2005

Washington, 9 oct (EFE).- La bancarrota del gigante de las piezas de automóviles Delphi estremece a la industria automovilística de Estados Unidos, empezando por líder mundial de ese sector, General Motors, que es su mayor acreedor. El presidente de Delphi, Steve Miller, dijo que la firma, la mayor fabricante mundial de piezas de vehículos, ya no puede absorber los altos costos laborales heredados de cuando las empresas cubrían los seguros médicos y las vacaciones de sus empleados, y proveían para los períodos de bajo empleo y las jubilaciones.

El recurso de bancarrota, presentado el sábado por Delphi ante un tribunal de Nueva York, es el mayor jamás habido en la industria automovilística.

Además de todos los recursos presentados este año, el de Delphi, el décimo tercero más grande en la historia de Estados Unidos, sólo es superado por el de la aerolínea Delta.

Delphi, que se estableció en 1999 como firma independiente de la General Motors, que ha seguido siendo su cliente principal, da empleo a 185.000 personas en todo el mundo, de las cuales 52.300 trabajan en las 31 plantas que la empresa tiene en Estados Unidos,

En los últimos seis trimestres ha dado cuenta de pérdidas que suman 5.500 millones de dólares.

La empresa tiene activos en todo el mundo valorados en 17.100 millones de dólares, deudas y responsabilidades financieras por 22.200 millones de dólares y una línea de crédito por unos 4.500 millones de dólares.

Entre las responsabilidades financieras, que tienen el respaldo de garantía de GM, se cuentan los pagos de pensiones a unos 12.000 trabajadores jubilados en Estados Unidos. El fondo de pensiones tiene un déficit de casi 11.100 millones de dólares.

En gran medida las dificultades de Delphi reflejan las que ya han aquejado a las aerolíneas y las compañías siderúrgicas de EEUU: aumentos de costos, caída de ventas, y la responsabilidad por salarios y beneficios laborales convenidos con los sindicatos en eras de mayor prosperidad económica.

"Hemos emprendido esta acción porque estamos resueltos a lograr que las operaciones centrales de Delphi en Estados Unidos puedan competir, y la clave es la reducción de los costos tan pronto como sea posible", indicó Miller.

"Simplemente no podemos darnos el lujo de seguir cargando con asuntos que hemos heredado y restricciones abrumadoras bajo los convenios laborales vigentes que perjudican nuestra capacidad para competir", añadió.

La empresa indicó que continuará sin interrupciones sus operaciones en todo el mundo.

Delphi financiará sus operaciones con empréstitos por 4.500 millones de dólares y líneas de financiación adicionales en Asia, Europa y las Américas.

Un grupo de prestamistas, encabezado por JPMorgan Chase Bank y Citigroup Global Markets, aportará 2.000 millones de dólares en financiación garantizada con privilegios de pago cuando la firma salga de la bancarrota.

El comunicado de Delphi señaló que no ha podido hacer "las modificaciones necesarias" de los contratos colectivos negociados con los sindicatos sin la ayuda de General Motors o de los tribunales federales.

Una fuente sindical indicó que Delphi procuró reducir los sueldos y beneficios de los 25.000 trabajadores amparados por el Sindicato de la Industria Automovilística, de los 65 dólares por hora actuales a unos 47 ó 49 dólares por hora.

La hora promedio de salario para esos trabajadores sindicados está actualmente entre 26 y 30 dólares, y Delphi trató de lograr esa reducción de sus costos laborales recortando los salarios a unos 10 dólares por hora y eliminando las asignaciones por costo de vida.

Esto hubiese reducido asimismo el programa por el cual los trabajadores puestos en despidos de largo plazo siguen recibiendo sueldo completo, y hubiese recortado los beneficios del plan médico y las vacaciones.