Botas y Votos, Paraguay

Por Carlos Luis Baron domingo 24 de junio, 2012

Para un gobierno mantenerse en el poder, necesita tener votos y botas. Tiene que contar con las Fuerzas Armadas y el poder del pueblo. Una verdad histórica sin discusión, es que el poder nace y se mantiene de los cañones de los fusiles. Un poder tambaleante, sin fuerzas, puede ser derrocado facilmente. No estamos de acuerdo con la destitución del presidente Fernando Lugo, del Paraguay. Es un Golpe de Estado dado por una minoría, no importa que se parapete en la Constitución.

La suplantación de la voluntad popular no puede estar en las manos de un grupo de legisladores, porque si bien ellos son representativos, el Presidente que separan del cargo tiene más atributos constitucionales que ellos. En un juicio sumario, echo a la carrera, y prácticamente con el acusado tirando la toalla, no se hace justicia, sino que se fragmenta la democracia.

No importa bajo cuales triquiñuelas legales se suspende un gobierno Constitucional, se da el primer paso a la anarquía, a la violacion de los derechos individuales, al posicionamiento del más fuerte.

Lugo se entregó, no tenía capacidad de pelea, de ser un líder. En crisis institucionales, el poder se pierde o se gana en las calles, se mantiene con el apoyo de los Guardias y la población civil. El gobernante que entrega el mandato del pueblo por temor a la sangre, no merece ostentar la investidura.

Lugo tenía que pelear la legitimidad de su mandato, acudiendo al que se lo dio. Llamando al pueblo a las calles, a la unidad de las Fuerzas Armadas. ¿Qué vendrá ahora?, en breve tiempo, el caos y quizás la sangre que Lugo quiso evitar.

La legítimidad de un gobierno la da el pueblo votando libremente en las urnas, y un puñado de senadores carece de la representatividad necesaria para echar al zafacón esa voluntad popular.

Nada ni nadie está por encima de la voluntad popular externada en unas elecciones libres y democráticas. Nadie puede hablar por el pueblo. Se puede aplicar justicia, pero no conculcar su voluntad. La Constitución, considerada por el héroe de las Revoluciones Francesa y Americana, Lafayette, un Simple Pedazo de Papel, no puede ser esgrimida para cercenar la voz del pueblo, que es la voz de Dios.

El poder lo da el pueblo, y solo se dan pasos iniciales al caos y a la sangre, cuando se conculca su voluntad sin preguntarle.

Lugo no tiene ahora ni botas ni votos. El poder sigue surgiendo y manteniéndose en el cañón de los fúsiles.

Paraguay da el primer paso hacia el despeñadero y el caos…