Breve historia de los“paquetazos fiscales” de los gobiernos del PLD

Por Carlos Luis Baron martes 10 de enero, 2012

En sudiscurso de juramentación, pronunciado el 16 de agosto de 2004, el PresidenteLeonel Fernández anunció un conjunto de medidas inmediatas para enfrentar “unade las peores crisis económicas de nuestra historia” atribuida al mal manejo del gobierno anterior. Dijo que loprimero sería “recuperar la confianza” y para recuperarla era necesario“decretar que a partir de este mismo instante iniciamos un período deausteridad” para reducir “no menos del 20 por ciento el gasto del Estado”.Reconocía que había “muchos cargos públicos en exceso, creados mediante latradicional práctica corrosiva de clientelismo”.

Al compásde sus anuncios para reducir los gastos corrientes del nuevo gobierno, demandódel Congreso Nacional, controlado por el PRD, que aprobara “en el plazo másbreve posible, el proyecto de reforma fiscal que le ha sido sometido, y que fueel fruto del acuerdo de la pasada administración con el Fondo MonetarioInternacional”.

El FMIestimaba que para lograr la estabilidad y la recuperación de la economíadominicana era necesario realizar un “ajuste fiscal” equivalente al 4 porciento del Producto Interno Bruto, unos 30 mil millones de pesos. El proyectoenviado al Congreso generaría 20 mil millones y los restantes 10 mil seríanlogrados por la política de austeridad anunciada por el Presidente Fernández.

El 28 deseptiembre de 2004 se aprobó la ley 288-04de “reforma fiscal” y en ella se detallan los nuevos gravámenes que permitiríancompensar la pérdida de ingresos tributarios a través de las aduanas queprovocaría la ejecución del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos deAmérica, los países centroamericanos y República Dominicana, llamado RD-CAFTA, por sus siglas en inglés.

Pero esos20 mil millones generados por aquel primer “paquetazo fiscal” parece que nofueron suficientes porque cuatro meses después, el primero de febrero de 2005,los periódicos dominicanos destacaron la noticia de que el Directorio Ejecutivodel FMI había aprobado el día anterior otro acuerdo Stand-by con RepúblicaDominicana, ascendente a 670 millones de dólares, con una duración de 28 meses,iniciándose así, según el equipo económico del gobierno, “un largo período deestabilidad” para la economía dominicana.

Enseptiembre de ese mismo año el Presidente Fernández sometió al Congreso unasegunda “reforma tributaria” para cubrir el desmonte arancelario y la comisióncambiaria, por un monto de 27 mil millones de pesos que implicaba la entrada envigencia de un Tratado de Libre Comercio que se pasó más de dos años en ellimbo, hasta tanto se modificaran un conjunto de leyes dominicanas queobstaculizaban su funcionamiento. El Congreso aprobó este nuevo “parche fiscal”el 8 de diciembre. Mediante la ley número 557-05se aumentó en un 28 por ciento la tasa del Impuesto Sobre la Renta, se fijó enun 17 por ciento el impuesto ad-valorem a todos los vehículos recién importadosal país y se amplió la base de productos sometidos al ITBIS, entre otros ajustes.

Cadaparche, cada remiendo fiscal implicaba nuevas cargas impositivas para el pueblodominicano debido a que el 70 por ciento de los impuestos recae sobre elconsumo, pero el gobierno parece que no estaba satisfecho todavía porque elCongreso, controlado por el PRD, había modificado su proyecto original.

Noolvidemos que el PLD había “barrido” en las elecciones congresuales ymunicipales del 16 de mayo de 2006 y la nueva composición del Congreso, ahoracontrolado por el partido morado, aumentó los apetitos del gobierno por mayorescargas impositivas. Inconforme con los “recortes” del Congreso anterior a lasegunda “reforma tributaria”, el gobierno envió al nuevo Congreso un proyectomás ambicioso, el cual fue aprobado mediante ley número 495-06, del 28 de diciembre de 2006. Se aprobó así un tercer“paquetazo fiscal”, llamado ley de “rectificación tributaria” que buscaba“mantener la disciplina fiscal y la estabilidad financiera para lograr elcrecimiento económico, mejorar las cuentas públicas, honrar los compromisos dela deuda pública y cumplir con los Objetivos del Milenio”.

En julio de2007, la “aplanadora” del PLD en el Congreso aprobó tres nuevas leyes, una parareducir las tasas al sector de bebidas alcohólicas (Ley 175-07), otra de amnistía fiscal (Ley 183-07) y una tercera que redujo la tasa del Impuesto Sobre laRenta (Ley 172-07), prevista en unalegislación anterior (Ley 495-06). Faltabanvarios meses para las elecciones presidenciales de 2008 y el PresidenteFernández, que buscaba la reelección, decidió dar un alivio a loscontribuyentes dominicanos.

Cadareelección presidencial le sale muy cara al contribuyente dominicano. Duranteel año 2008 no hubo reforma fiscal, pero sí un uso desbordado de los recursospúblicos a favor de la reelección presidencial que profundizó el déficit delsector público en más de 80 mil millones de pesos, mientras los efectosrecesivos de la crisis financiera internacional, iniciada en 2007 con la crisisdel petróleo y de los alimentos, empezaban a sentirse con fuerza en losprimeros nueve meses del año 2009, cuando se contrajeron casi todas lasactividades económicas del país, provocando una merma en las recaudaciones delgobierno.

Los grandesdéficits acumulados por el gobierno durante los años 2008 y 2009, estimuladospor los efectos ‘corrosivos del clientelismo’, el populismo y los despilfarros,fueron cubiertos con préstamos internaciones y más deudas internas. Entre el 16de agosto de 2008 y el 11 de noviembre de 2009, la “aplanadora” peledeísta enel Congreso aprobó 23 nuevos contratos de préstamos, ascendentes a 1,586.9millones de dólares.

La durarealidad de las finanzas públicas empujó al gobierno a firmar un segundoacuerdo Stand-by con el FMI el 9 de noviembre de 2009. Ese acuerdo contemplabadesembolsos por 1,700 millones de dólares durante los siguientes 28 meses. ElDirectorio Ejecutivo del FMI dijo que “la economía dominicana se debilitóconsiderablemente en 2009 debido a la recesión económica mundial”, desmintiendoasí al equipo económico del gobierno que antes hablaba de un supuesto blindajede nuestra economía.

Tan prontoconcluyeron las elecciones de 2010, el Ministro de Hacienda pronunció undiscurso televisivo el 26 de julio anunciando que el gobierno enviaría alCongreso, donde el PLD afianzó su hegemonía, dos nuevos proyectos de leyrelacionados con aumentos en los precios de los combustibles y para devolverlea la Dirección General de Aduanas el cobro del ITBIS a los bienes importados que estaban en poder de la DirecciónGeneral de Impuestos Internos. El gobierno negó que se tratara de un cuarto“paquetazo fiscal”, sino que eran algunas “correcciones”, primero en el cálculode los precios de los combustibles, y segundo, para disminuir la evasióntributaria en el pago de las importaciones. En definitiva, cobrar másimpuestos.

El quinto yúltimo “paquetazo fiscal” lo envió el Poder Ejecutivo al Congreso el 30 dejunio de 2011. Para justificar esta nueva embestida a los contribuyentes, elgobierno alegó que se hizo para atender los reclamos del 4% a la educación, loque resultó ser una burda mentira. El nuevo proyecto sometido al Congresoaumentó los gravámenes a los juegos de azar (bancas de apuestas, de lotería, casinos)a las viviendas suntuarias, aumentó de un 27 a un 29 por ciento el ImpuestoSobre la Renta a las personas jurídicas, entre otros. La nueva ley número 139-11 fue promulgada el 24 de junio de2011. El gobierno tendría así una recaudación adicional ascendente a los 9 mil 600millones de pesos, pero los voceros de la oposición aseguraron que sobrepasaríalos 29 mil millones.

Enrealidad, la nueva embestida obedecía al “desguañangue” de la economía ocurridoen los meses anteriores a las elecciones parciales de 2010, cuando el gobiernoderrochó más de 40 mil millones para comprar esas elecciones. Nuevamente sedisparó el déficit fiscal, lo cual no encajaba en el último acuerdo con el FMI.

Llama laatención que los cinco “paquetazos fiscales” de los dos últimos gobiernos delPLD se anunciaban en el mes de diciembre, cuando la gente está entretenida conel “doble sueldo” y la tradición navideña, o después de cada parrandaelectoral.

Revelantambién que la estabilidad macroeconómica, de la cual hablan tanto los agentesdel gobierno, ha estado sustentada en una insaciable voracidad fiscal y en unendeudamiento externo jamás visto en la historia financiera de RepúblicaDominicana.