Buscan vivos, pero tienen preparadas 25.000 bolsas para muertos

Por jueves 8 de septiembre, 2005

Nueva Orleans (EEUU),(EFE).- La ciudad de Nueva Orleans es un maloliente pantano donde policías y militares continúan socorriendo a damnificados, mientras tienen preparadas 25.000 bolsas de plástico para cadáveres.

"Nuestra prioridad es salvar vidas", dijo el jefe de la Policía, Eddie Compass, desde el puesto de comando en la majestuosa entrada del hotel y casino Harra's, donde pululan oficiales de decenas de unidades especiales y de la Guardia Nacional de todo el país.

"Hay miles de personas que permanecen en la ciudad que no han sido evacuadas" pese a la devastación causada hace diez días por el huracán Katrina, agregó.

El sargento Leo Boeche, de la unidad blindada de la Guardia Nacional de California, con base en San Diego, dijo a EFE que los 400 soldados de su grupo han patrullado las calles constantemente durante varios días ofreciendo ayuda y socorro a los damnificados.

"También vamos atentos porque ha habido disparos", añadió Boeche quien, como todos los soldados y agentes de unidades especiales, va armado con un fusil M-16, con los cargadores colocados.

El puerto de Nueva Orleans es el punto de salida del 90 por ciento de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos y hoy había barcos de carga que se movían por el río Misisipi, lo cual indica que alguna de las actividades portuarias se ha normalizado.

También están en el puerto el portaaviones "Iwo Jima" y el buque de asalto anfibio "Bataan", desde los cuales operan decenas de helicópteros militares que zumban constantemente sobre la ciudad buscando damnificados para rescatarlos.

Las antenas de radar del "Iwo Jima" giran constantemente en la torre de control que dirige las operaciones de los helicópteros y de un avión RC-26, que toma durante el día fotografías de la ciudad, y durante la noche vuelve a tomarlas con cámaras infrarrojas, que permiten localizar la presencia de cuerpos vivos.

La información se entrega, con coordenadas de ubicación, a equipos de socorro que, en esta ciudad incluyen fuerzas policiales y militares y la Patrulla de Fronteras.

El bulevar Canal Street ha revertido a la condición que le dio su nombre y es hoy una vía de navegación de 50 metros de ancho y 40 cuadras de largo por la que transitan botes y altos camiones militares que buscan sobrevivientes.

En un paso elevado de la autopista 610 que circunvala Nueva Orleans, una mujer negra que se identificó sólo como Anabelle permanece junto a algunas bolsas con sus pertenencias.

Anabelle dice que no quiere irse, que no tiene dónde, que la policía ha pasado varias veces y ella prefiere quedarse allí, a la intemperie. Las autoridades le han entregado comida y agua.

A pocas cuadras, en un cementerio cerca del Barrio Francés, las tumbas elevadas guardan en islotes de cemento los restos que las familias precavidas colocaron a salvo de inundaciones.

Los convoyes de vehículos blindados para transporte de tropas, con los colores de la Guardia Nacional de diferentes estados, parten desde el Harra's a misiones en todas las direcciones.

En el sector de Mid City, miembros de la Patrulla de Fronteras, armados con fusiles M-16 y equipados con chalecos antibala, zarparon desde una rampa de autopista en lanchas de poco calado propulsadas por grandes hélices aéreas, hacia los barrios donde el agua todavía llega al nivel de las ventanas de la planta baja.

"Vamos en busca de sobrevivientes", dijo a EFE un miembro de la partida. "Pero no tenemos muchas esperanzas".

El vicepresidente Dick Cheney, durante una visita a zonas dañadas por el huracán en Misisipi, se topó cara a cara con la frustración de la población que percibe como tardía, insuficiente y desorganizada la respuesta del Gobierno a la catástrofe.

Mientras Cheney explicaba lo que hace Washington, un hombre le interrumpió varias veces con epítetos malsonantes.

Ninguna autoridad ha dado cifras específicas de víctimas fatales, y los equipos de socorro siguen recogiendo cadáveres que flotan en las calles, donde la contaminación del agua, según la Agencia de Protección Ambiental, es diez veces superior al nivel aceptable.

La Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA) ha despachado unas 25.000 bolsas de plástico para cadáveres a la región devastada por el huracán hace más de una semana.

Una de las tareas más engorrosa para las autoridades, las agencias de socorro, los medios de comunicación y las iglesias, sinagogas y mezquitas que actúan en torno a Nueva Orleans es la búsqueda de personas perdidas.

La Cruz Roja no ha entrado todavía a Nueva Orleans, pero opera en Baton Rouge, la capital del Estado de Luisiana, un albergue en el que hay unas 5.000 personas. EFE