Bush dice que EEUU deportará a indocumentados “sin excepción”

Por sábado 22 de octubre, 2005

Washington, 22 oct (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, dijo hoy que su Gobierno deportará a toda persona que entre de forma ilegal en el país, "sin excepciones", en un endurecimiento de su política para aplacar las críticas de los conservadores. Aunque esta semana su administración proporcionó los primeros detalles de su plan para dar permisos temporales de trabajo a extranjeros, en su mensaje radial semanal, el presidente enfatizó hoy mucho más las medidas para la deportación de los "sin papeles".

Bush destacó que la Ley de Presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional, que firmó el martes, permitirá a su Gobierno reforzar la vigilancia fronteriza y ampliar los centros de detención para extranjeros.

El presidente dejó clara su meta: "Nuestro objetivo es enviar de vuelta a toda persona que haya entrado ilegalmente (en EEUU), sin excepciones".

Este tipo de declaraciones pueden tranquilizar a una parte de la base republicana, que está alarmada por cualquier mención a la regularización de los indocumentados, pero es de difícil aplicación práctica, como ha reconocido el propio Gobierno.

En una audiencia en el Congreso esta semana, el senador demócrata Edward Kennedy preguntó al secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, cuánto costaría deportar a los 11 millones de indocumentados que se cree que residen en EEUU.

El funcionario contestó que "miles de millones y miles de millones y miles de millones de dólares". Al costo de su búsqueda y repatriación se añadiría el impacto negativo en la economía estadounidense, que depende de esa mano de obra barata.

Pero Bush no quiere parecer débil en el tema de inmigración cuando ya tiene muchos problemas, incluyendo el rechazo por parte de muchos republicanos de su abogada, Harriet Miers, como candidata a ocupar un puesto en el Tribunal Supremo.

Por ello, el presidente dedicó la mayoría de su alocución de hoy a recalcar las medidas que está tomando para contener la entrada de inmigrantes.

"Demasiados inmigrantes ilegales están entrando y estamos capturando a muchos más inmigrantes ilegales no mexicanos de los que podemos enviar a sus casas", recalcó Bush.

Uno de los motivos es la falta de espacio en los centros de detención, explicó, lo que obliga a las autoridades a poner a muchos no mexicanos en libertad tras darles una cita para acudir a los tribunales.

"La mayoría nunca se presentan", dijo el presidente, quien enfatizó que esta política de "capturar y soltar" es "inaceptable".

Para intentar solventar este problema, Bush recalcó que agrandará en un 10 por ciento la capacidad de los centros de detención, gracias a 3.700 millones de dólares contemplados para este fin en la ley firmada esta semana.

Esta también destina 2.300 millones de dólares a la Patrulla Fronteriza, que contratará mil nuevos agentes, mejorará sus equipos, ampliarán las estaciones de vigilancia e instalarán más vallas y barreras, según explicó Bush.

Aún así, el presidente reconoció que las medidas policiales contra los inmigrantes indocumentados "no pueden funcionar a menos que sean parte de una reforma migratoria amplia".

"Trabajaré con los miembros del Congreso para crear un programa que proporcione a nuestra economía la fuerza de trabajo que necesita sin perjudicar a los trabajadores estadounidenses y sin dar una amnistía", prometió.

Su plan, que propuso inicialmente en enero de 2004, permitiría a los indocumentados que residen en EEUU y a extranjeros en otros países obtener permisos de trabajo por un período máximo de seis años, tras lo cual se les obligaría a abandonar el país.

Sin embargo, muchos expertos no creen que sea realista o aconsejable el proyecto de expulsar a millones de personas, muchas de las cuales tienen familia aquí, al final de ese período.

Una propuesta del senador republicano John McCain y de Kennedy les abriría la puerta para la ciudadanía si no han cometido delitos.

Tanto este proyecto como el plan de Bush están atascados en el Congreso por la oposición enconada de muchos republicanos.