Bush esquiva preguntas sobre implicaciones del “caso Plame”

Por viernes 4 de noviembre, 2005

Mar del Plata (Argentina), (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush evitó hoy responder a las preguntas de los periodistas sobre el llamado "caso Plame", que ha supuesto un nuevo revés a su popularidad en los momentos más bajos de su mandato.

Bush, quien se encuentra en Mar del Plata (Argentina) para participar en la IV Cumbre de las Américas, no quiso pronunciarse hoy sobre los llamamientos de los demócratas y algunos republicanos para que responda a los interrogantes planteados en el caso.

Un alto funcionario de la Casa Blanca, Lewis Libby, ha sido acusado de cinco cargos por perjurio, falso testimonio y obstrucción a la justicia, en el caso sobre la filtración del nombre de una agente de la CIA, Valerie Plame, a la prensa.

El fiscal encargado del caso mantiene aún bajo investigación al asesor político del presidente, Karl Rove.

"Se está desarrollando una investigación muy seria y, ya lo he dicho antes, no voy a pronunciarme mientras se siga desarrollando", indicó hoy el mandatario, en la primera ocasión en que aceptaba preguntas de la prensa estadounidense desde la presentación de cargos contra Libby, la semana pasada.

A pregunta tras pregunta sobre el caso, el presidente se limitó a reiterar que "tenía "un trabajo que hacer" y un programa político que desarrollar.

El gobernante restó también importancia a las últimas encuestas publicadas, que sitúan su popularidad entre el 37 y el 39 por ciento, la más baja de su mandato. El 58 por ciento de los estadounidenses, según las encuestas, pone en duda la integridad presidencial.

"La manera en que se gana la credibilidad del pueblo estadounidense es declarando un programa que todo el mundo pueda entender, una agenda que tenga que ver con sus vidas, y cumplir la tarea", afirmó Bush.

Un sondeo que publica hoy el periódico "The Washington Post" constata que el 60 por ciento de los ciudadanos cree que Rove debería dimitir.

Inicialmente, cuando comenzó la investigación sobre el "caso Plame", hace dos años, la Casa Blanca había negado la implicación de Libby o de Rove en la filtración.

La investigación sobre el caso ha dejado claro que ambos hablaron a los periodistas sobre la identidad de Plame, cuyo esposo, el ex diplomático Joseph Wilson, sostiene que la Casa Blanca la dio a conocer en venganza por las acusaciones que él había hecho al Gobierno de presentar pruebas falsas para justificar la guerra en Irak.

El caso ha motivado que se reabra todo el debate acerca de las motivaciones de EEUU para ir a la guerra contra el país árabe. EFE