Bush pide paciencia al evaluar los daños dejados por “Wilma”

Por jueves 27 de octubre, 2005

Miami (EEUU), 27 oct (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, pidió hoy paciencia en Florida al evaluar sobre el terreno los daños provocados por el huracán "Wilma", tras haber dejado una tormenta política en Washington de una intensidad al menos similar.Bush aterrizó en Miami pocas horas después de que se anunciara en Washington la retirada de la candidata propuesta por la Casa Blanca para el Tribunal Supremo, Harriet Miers, cuyo nombramiento había recibido un aluvión de críticas de los sectores republicanos más conservadores.

A la retirada de Miers se suman las expectativas de que mañana, viernes, el fiscal especial Patrick Fitzgerald pueda presentar cargos contra dos de los principales asesores de la Casa Blanca, Karl Rove y Lewis Libby, en el caso acerca de la filtración a la prensa del nombre de una agente de la CIA.

En sus primeros actos públicos en Florida, el presidente no quiso responder hoy a las preguntas de la prensa sobre la situación en Washington. En un comunicado emitido esta mañana, indicó que había aceptado "con renuencia" la retirada de la candidatura de Miers.

El presidente visitó un centro de distribución de alimentos y asistencia junto a su hermano, el gobernador del estado, Jeb Bush, con el que presenció el reparto de una comida caliente, compuesta de cerdo a la barbacoa, patatas, pan y piña, a víctimas del huracán.

En un acto en el que pareció más un candidato electoral que un presidente en busca de aliviar el sufrimiento de su población, Bush estrechó manos, dio palmadas en la espalda y besos, en el caso de las mujeres, mientras firmaba autógrafos y posaba para fotografías por espacio de unos treinta minutos.

Bush alabó el "espíritu" de los voluntarios que atienden el centro, llegados expresamente del estado de Tennessee para ello, y destacó que "la gente está recibiendo alimentos. Pronto, cada vez más viviendas volverán a tener electricidad".

La vida de las víctimas, prometió el presidente estadounidense, "volverá a la normalidad".

El huracán "Wilma" atravesó el sur de Florida el lunes pasado con una intensidad tres -de un máximo de cinco en la escala Saffir-Simpson- y dejó al menos seis muertos y sin electricidad a cerca de seis millones de personas.

Cerca de dos millones de viviendas y oficinas continúan sin fluido eléctrico mientras crece el enfado entre los residentes de la zona, que buscan como pueden agua potable y combustible y se lamentan de la ineficacia de la respuesta oficial y la comparan con la ofrecida tras el paso del huracán "Katrina", que inundó Nueva Orleans en agosto.

El gobernador Bush se ha atribuido la culpa de los fallos en la asistencia y se la ha restado a FEMA, la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias, el órgano del Gobierno federal encargado de la respuesta en casos de desastre.

La mala gestión de FEMA al paso del huracán "Katrina" motivó el mes pasado la dimisión de su principal responsable, Michael Brown.

El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, de quien depende FEMA, se encuentra hoy también en Florida para supervisar las tareas de asistencia.

En sus conversaciones hoy con los afectados en el centro de asistencia, el presidente Bush pareció reconocer los problemas y pidió paciencia.

"Sé que la gente está frustrada porque aún no tienen electricidad", indicó el presidente, quien recordó que "las cosas no se resuelven en un momento".

Tras visitar el centro de ayuda, Bush acudió al Centro Nacional de Huracanes en Miami, el organismo encargado de detectar y supervisar el rumbo de los ciclones, donde dialogó con sus responsables.