Bush visita sur por séptima vez mientras arrecian las criticas

Por martes 27 de septiembre, 2005

Beaumont (EEUU), (EFE).- El presidente de EEUU, George W. Bush, visitó hoy por séptima vez la zona devastada por los huracanes "Katrina" y "Rita", mientras las autoridades locales y residentes aún esperan noticias del Gobierno para paliar su sufrimiento.

Bush llegó poco antes de las 10.00 hora local (15.00 GMT) al aeropuerto de Beaumont (Texas) para supervisar desde un helicóptero y ver por sí mismo los daños causados por el huracán "Rita" en esa localidad y en Lake Charles (Luisiana).

La visita de Bush se produce mientras vuelven a arreciar las críticas a la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), cuyo defenestrado director, Michael Brown, ofrecía hoy a una comisión del Congreso en Washington su visión de por qué falló el Gobierno.

Brown echó balones fuera y culpó de su fracaso a las autoridades locales y estatales por falta de coordinación y aseguró que bajo su mando, FEMA hizo un "buen trabajo", pero reconoció que se podría haber hecho mucho mejor.

El "sheriff" del condado de Vermillion (Luisiana), Michael Couvillion, apeló hoy a FEMA para que entregue "cuanto antes" la ayuda prometida a las comunidades afectadas por el huracán "Rita", que devastó la frontera de Texas y Luisiana el sábado pasado.

El primer alcalde hispano de Port Arthur en su centenaria historia, Oscar Ortiz, también hizo el lunes un desesperado llamamiento a FEMA -y por ende al Gobierno- para que acelere la prometida entrega de agua, alimentos y combustible.

La zona sur que hoy vuelve a visitar Bush alberga refinerías de petróleo que proporcionan el 10 por ciento de la gasolina que consume el país.

El presidente Bush celebró en Beaumont una reunión con las autoridades texanas, encabezadas por el gobernador, Rick Perry, para conocer de cerca el funcionamiento de las refinerías y su capacidad para volver a la normalidad tras los daños menores sufridos por el huracán "Rita".

"Este área está muy dañada. He visto con mis propios ojos lo lastimada que está", dijo el presidente en una de las paradas que hizo a lo largo de la zona fronteriza entre Texas y Luisiana, la más afectada por el huracán "Rita".

El presidente animó a las autoridades y a todos los que trabajan para que esta región recobre la normalidad y les aseguró que comprende las dificultades que su tarea entraña.

Se refirió también a los problemas que genera la falta de gasolina -"es difícil mantener el orden si no se tiene gasolina en los coches", dijo Bush- y la Casa Blanca enfatizó la necesidad de reducir el consumo de energía, en la misma línea esgrimida el lunes por el presidente George W. Bush.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, indicó que se ha reducido el tamaño de las caravanas presidenciales que se mueven con Bush por las zonas afectadas -algunas veces hasta de 20 automóviles-, pero destacó la importancia de que el presidente visite y vea de primera mano los destrozos causados por "Katrina" y "Rita".

De esta forma salía al paso de las críticas que se han vertido ya respecto al uso del avión presidencial -un Boeing 747-200-, que se calcula que gasta algo más de 6.000 dólares por hora de vuelo.

Se estima que las refinerías de la circunscripción de Port Arthur, por ejemplo, tardarán de tres a cinco semanas en estar operativas.

De hecho, la única señal de vida que puede apreciarse en Port Arthur son las chimeneas humeantes de los fantasmagóricos complejos petroquímicos sin vida humana a la vista.

Tampoco hay señales de vida en la ahora silenciosa ciudad, donde buena parte de los tendidos eléctricos están tendidos, pero en el suelo, y por ahora desatendidos por el abrumador trabajo que desborda a los equipos de reparaciones.

Lo mismo ocurre en Beaumont, Lake Charles, Lafayette y numerosas comunidades rurales de la frontera entre Texas y Luisiana.

Los daños ocasionados por los vientos de más de 200 kilómetros por hora que acompañaron a "Rita", aun sin hacer excesivos daños a las refinerías, han ralentizado o detenido su producción para las próximas semanas. EFE