Cafeteros del mundo proponen estrategias para no repetir crisis

Por domingo 25 de septiembre, 2005

Salvador (Brasil), (EFE).- La II Conferencia Mundial del Café concluyó con una serie de propuestas de los países productores y consumidores para que no se repita la crisis que en los últimos años arruinó a los caficultores en todo el mundo.

En la reunión, convocada por la Organización Internacional del Café (OIC), cerca de un millar de expertos de los 74 países miembros del organismo discutieron durante dos días en la ciudad brasileña de Salvador (nordeste), las perspectivas del mercado mundial del grano.

Se calcula que unos 120 millones de personas de América Latina, Africa y Asia viven de la actividad cafetera.

Las lecciones de la crisis de los últimos años, el efecto de la misma en las economías, el aumento del consumo mundial y la competitividad del sector fueron algunos de los asuntos abordados en la reunión, cuyas conclusiones se debatirán en la 94 Sesión del Consejo Internacional del Café, que se celebrará a puerta cerrada entre mañana y el viernes en Salvador.

"Lo que pretendemos es innovar la industria cafetera con acciones para mejorar la capacidad, la gestión y la competencia de los productores y promover el consumo de forma sistemática", dijo el director ejecutivo de la OIC, el colombiano Néstor Osorio.

Osorio señaló que el consumo de café, de 115 millones de sacos de 60 kilos por año, crece a un ritmo anual del 2 por ciento y los productores, en cooperación con los consumidores, deben buscar la forma de dar sustentabilidad a ese negocio para, entre otras cosas, tener una mejor remuneración por su producto.

"No se trata de regular el mercado con mecanismos de intervención, sino de formular políticas que puedan influir en las variables que lo determinan", dijo el presidente de la OIC, quien consideró imposible que el mercado vuelva al sistema de regulación por cuotas para los países productores, que funcionó hasta 1989.

La intención de la OIC es evitar que se repita la crisis que siguió a la bonanza de los años 90, que derribó los precios del grano y causó estragos en las economías de los países productores, todos pobres.

Al respecto, Assouan Acquah, consejera de Agricultura del primer ministro de Costa de Marfil, señaló que la crisis del café dio origen en su país a una "ley de la selva", pues muchos campesinos quedaron sin trabajo, lo que alimentó conflictos sociales y el éxodo de parte de la población rural.

Según Acquah, la producción de café de Costa de Marfil, que llegó a ser de 350.000 toneladas, cayó más un 50 por ciento, y el país -que es también es el primer productor mundial de cacao- actualmente sólo produce 120.000 toneladas.

Los participantes subrayaron que hay que aprovechar al máximo las perspectivas de crecimiento del consumo mundial de café, que debe llegar a los 146 millones de sacas en 2014, para mejorar las condiciones de los cultivadores, en su mayoría familias pequeñas.

En ese sentido destacaron la necesidad de estimular el consumo interno del grano en los países productores, y citaron el ejemplo de Brasil, que en el 2010 puede desbancar a Estados Unidos del puesto de mayor consumidor de café que tiene actualmente.

Algunos participantes señalaron la importancia de que los países productores entren también en el mercado de cafés industrializados, que deja un margen de ganancia mayor, es menos volátil que el de café verde y en la actualidad es controlado por países que no producen un solo grano, como Alemania e Italia.

Pequeños productores de todo el mundo, que con el apoyo de la ONG Oxfam Internacional se reunieron en Salvador al margen de la reunión de la OIC, reclamaron una mayor participación en las discusiones del sector y en las ganancias que el negocio produce.

"Los pequeños productores son responsables por el 75 por ciento del café consumido en el mundo, por lo cual es fundamental que se les tenga en cuenta", dijo Seth Petchers, de Oxfam Internacional.

Según el representante de la Federación India de Productores Karnakata, Pradeep Nandipur, muchos caficultores de su país fueron "devastados financiera y emocionalmente por la crisis" de los últimos años y los que tenían menos capacidad de crédito "simplemente dejaron de existir".