Cambios y Eficiencia Laboral vs La Ley de Carrera Administrativa

Por El Nuevo Diario miércoles 21 de agosto, 2013

Cada cuatro años, luego de una larga y tediosa campaña electoral, los empleados del sector público experimentan la sensación de angustia, agonía y hasta desesperación a causa de los cambios en las diferentes dependencias donde laboran, debido a lo que es bien sabido por todos, que al entrar las nuevas autoridades se realiza una especie de suapeo con todo lo que no sea o no parezca simpatizante del nuevo jefe de Estado. Pero esto no se queda ahí; la angustia y desesperación se ha hecho más acentuada en períodos más cortos, cada vez que se nombra un nuevo ministro o administrador, sin importar que sea del mismo partido que los nombró. Pero aun nos vamos más lejos; en el mismo período de gobierno y con el presidente que ayudamos a posicionar, haciendo campaña durante tres años o más, sacrificándolo todo por alcanzar el objetivo logrado, llega Juancito Trucupei y hasta la vista.

¿de qué sirve tanto esfuerzo? ¿Por qué realizar tantos sacrificios, si de buenas a primeras te despiden de un puesto de trabajo para el cual estás calificado y que lograste conseguir con tanto esfuerzo? ¿Trabajaste para que ese nuevo jefe que te despidió, ocupe el lugar que ostenta ahora? Todo esto tiene una historia muy reciente, porque la mayoría ya estábamos nacidos cuando todo esto comenzó.

Las tantas pugnas que se han presentado a lo largo de los años, siendo más marcadas desde 1978, con los partidos Reformista y Revolucionario Dominicano como protagonistas, con el cambio de gobierno del Dr. Balaguer hacia Antonio Guzmán, donde se aplicó el famoso Borrón y cuenta nueva, práctica que se ha institucionalizado desde entonces, fueron los primeros pasos a la estampida de empleados públicos despedidos por el solo hecho de pertenecer a un partido contrario del que tomaba el poder. Empleados con conocimiento de la cosa pública, cedieron sus puestos a nuevos empleados, en la mayoría de los casos sin preparación alguna del puesto que iban a desempeñar; para luego de cuatro años dar paso al gobierno de Jorge Blanco, transición que nos presentó el primer cambio de gobierno de un mismo partido pero de un personaje a otro en el periodo 1982-1986.

En este período las cosas no fueron tan drásticas como en el 1978, aunque si embarazosas, viendo como los seguidores de tendencias diferentes se sorteaban los puestos públicos, maltratando a sus propios compañeros de partido. Las luchas de tendencias internas en el PRD los llevó al fracaso político inmediato en el 1986, donde sus desavenencias y acosos de corrupción entre ellos mismos dieron paso a un nuevo periodo presidencial del Dr. Balaguer, dándole la oportunidad al longevo mandatario de reivindicarse ante gran parte de la sociedad dominicana (principalmente los más jóvenes) borrando la imagen de asesino perseguidor, formada durante su periodo de los famosos 12 años, comprendido entre 1966 a 1978.

Siguiendo con nuestro tema, que no es explicar la historia del doctor Balaguer o de otro mandatario de esos años, si no de hablar de las peripecias que pasan los empleados públicos con los cambios de ministros y directores estatales, práctica administrativa que se ha transformado en abusiva y despiadada por demás, es una de las causas de mal manejo en el desempeño de las instituciones públicas, donde podemos citar situaciones provocadas por estas circunstancias: 1-insatisfacción del personal que se siente amenazado y desplazado por los nuevos compañeros, 2- falta de preparación técnica y/o profesional del nuevo empleado, 3- desconocimiento de las políticas y procedimientos de la empresa por parte del nuevo ocupante del puesto, 4- Falta de interés de la institución de proveer al nuevo incumbente, las herramientas necesarias para realizar un buen desempeño. Traduciéndose todo esto en brindar servicios de poca calidad e insatisfacción de los clientes demandantes de los mismos.

Las autoridades públicas deben presentar servicios de gran calidad a sus ciudadanos y asegurar el trabajo decente de sus empleados. La forma óptima de lograr un desarrollo nacional sostenible y de atenuar la pobreza es promover las buenas acciones del gobierno y la transparencia mediante el diálogo social eficiente en la administración pública (datos de la Organización Internacional del Trabajo OIT, de la cual nuestro país es miembro). El trabajo decente promovido por la OIT implica generar suficientes puestos de trabajo para responder a las demandas de la población, pero también es un requisito indispensable que sean empleos productivos y de calidad, que los trabajadores los ocupen en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana. Siendo imprescindible la capacidad profesional demostrada del ocupante del puesto.

Tenemos instituciones que rigen el desempeño y bienestar de los puestos públicos como lo es el Ministerio de Administración Pública (MAP), cuya política de calidad reza lo siguiente: El MAP está comprometido con la eficiencia de las instituciones públicas para que brinden un mejor servicio a los ciudadanos a través de la profesionalización de sus servidores, aplicando e impulsando la mejora continua mediante la implantación de los modelos de excelencia en la administración pública en cumplimiento de la ley 41-08 de Función Pública y otros requisitos legales y reglamentos aplicables.

Es necesario que la ley 14-91 de Servicio Civil y Carrera Administrativa se aplique verdaderamente, con los principios, normas y procedimientos con que fue creada, para regular el ingreso, los deberes y derechos que le corresponden a todo servidor público que presta servicios de forma permanente en las instituciones del estado. Esta ley exige que el empleado a incorporarse en un puesto público esté debidamente preparado para ocupar esa función (no como pasa en muchas dependencias nuestras, que cualquiera ocupa un puesto de dirección sin la debida preparación para hacerlo, solo por ser un compañero del partido o hijo de fulano o la querida de mengano), además de garantizar su permanencia allí, asegurar su desarrollo y promover su realización personal en dicho desempeño, según sus calificaciones y méritos profesionales. Que conste que nunca jamás nos opondremos que los compañeros, los hijos y las queridas ocupen puestos, pero que estén a la altura profesional y moral que amerita el cargo.

Los esfuerzos y estrategias que realiza el gobierno para generar trabajo digno, deben ser vistos como una contribución al fortalecimiento social, y a la gobernabilidad democrática en paz de nuestro pueblo, pero a pesar de todo esto y que no hay sombreros para tanta gente, los ciudadanos preparados profesionalmente, con pulcritud e integridad demostrada y que realizaron un trabajo firme, arduo y encomiable para lograr posicionar al Lic. Danilo Medina en la presidencia de la república, pero que no pertenecen al partido de la estrella, esperan ser llamados a fortalecer el sistema administrativo, brindando sus conocimientos, destrezas y experiencias para que este sea recordado como uno de los mejores, si no el mejor gobierno de nuestra historia democrática.

Concluimos diciendo que, apoyamos la ley de carrera administrativa y que quien esté realizando su labor con altura y eficiencia debe permanecer en su puesto de trabajo, pero también demandamos que los funcionarios y demás empleados públicos que suenan constantemente en rumores de corrupción y mal manejo en el desempeño de sus funciones, sean removidos y puestos al escrutinio de la justicia (promesa de campaña), y así darle paso a los que queremos darlo todo por nuestro país; pues aquí vivimos y anhelamos un mejor lugar para ver crecer a nuestros hijos, con un futuro más promisorio que el que tuvimos nosotros. Creo que todos merecemos eso. Solo hace falta la voluntad del gobierno.

Hasta la próxima amigos.