Campañas sucias

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de febrero, 2012

Aunque los dominicanos no sabemos conceptualizar, al decir del presidente Leonel Fernández, si sabemos memorizar y recordar que el PLD y los miembros de su comité político han sido los grandes estrategas en las campañas electorales de los cuestionamientos a candidatos contrarios, solo hay que recordar la campaña que diseñaron contra el líder y candidato presidencial del PRD, doctor José Francisco Peña Gómez, que incluso, ya en el ocaso de su vida, carcomida por las difamaciones e injurias contra su persona, llego a producir aquel memorable spot de “Yo los perdono”.

Leonel, Danilo y el PLD han sido los reyes de la rumorología, de la propaganda negra, de la guerra sucia. El PRD, así lo registra la historia, no ha levantado esa estrategia propia de las campañas políticas.

Las campañas son eventos en donde los electores reciben información acerca de partidos políticos, sus candidatos y su plataforma política. El informar, dar a conocer, denunciar determinada acción de un candidato no puede catalogarse de campaña sucia o difamante. El problema, la preocupación es que los electores utilizan esta información para elegir o rechazar al candidato de su preferencia.

El deber del candidato afectado es aclarar, testimoniar, documentar la mentira o veracidad de lo denunciado.

Las campañas sobre el comportamiento ético de partidos y candidatos tienen un impacto directo sobre la integridad de los procesos electorales.

Ahora bien, hay que tener cuidado con seguir el juego a las campañas sobre comportamiento y trato inmoral que afectan indirectamente los resultados de la elección y el proceso.

Conviene a los partidos y los candidatos desarrollar la campaña electoral bajo un contexto ético, centrado en los temas políticos y plataformas políticas, en lugar de conducir campañas sucias, basadas en rumores o insinuaciones.

Ahora bien, ante una denuncia, con documento en manos, como la hecha por el abogado Marcos Martínez, recurrir el o los agraviados a una maliciosa estrategia de presentarse como victima de guerra sucia, es negativo a sus fines y podría revertirse en su contra.

No se trata de rumores y mentiras, ha sido una denuncia responsable, que debe ser aclarada.

De donde creen que salen estos documentos presentado por Marcos Martínez? De un convento de monjas? Esto es algo muy grave, muy serio.

Mientras tantos, faltando apenas tres meses de campaña, tres meses de debates en los medios, de recorridos barriales, manifestaciones públicas, tres meses invadido por las encuestas, observaremos, sin encontrarlo raro, que en las calles nos den, nos muestren nuevos datos sobre un determinado candidato, o que en nuestros celulares lleguen mensajes para recordar la vida y obra de Hipólito, Danilo o Margarita.

El autor es periodista