Cansado de los políticos y el populismo

Por Carlos Luis Baron martes 27 de marzo, 2012

A los dominicanos se les ha vendido que el cambio en nuestra estructura social y política depende de los políticos. Creo lo contrario. Estamos equivocados y debemos empezar por entender que la política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos. Nuestro cambio estructural se debe llevar acabo de abajo hacia arriba: desde la ciudadanía hacia la clase política. No hay otra manera para lograr un cambio en el país que no sea a través de la participación de una ciudadanía consciente de sus derechos y sus deberes, pero esta se logra a través de una educación ciudadana consciente, a lo que no apuestan nuestros políticos, porque consideran que sería construir su propia fosa.

Se requiere una participación activa que haga valer y limpiar las instituciones ya presentes. Se requiere una ciudadanía que exija y contribuya a que las políticas públicas sean efectivas.

La Republica Dominicana necesita de una sociedad que se involucre en los temas públicos para poder exigir y participar en las decisiones que se tomen. Solamente a través de estos mecanismos lograremos formar mejores políticos que estén conscientes de su trabajo, de las necesidades y exigencias de sus representados. El fin de la mediocridad , del estancamiento y la corrupción se centra en contar con buenos ciudadanos que actúen como tales, que su exigencia y participación contribuyan a formar una mejor clase de políticos que reformen la estructura política y social de este país.

Aprovechemos este cambio de periodo gubernamental; que esta transición de Presidente sea como los metros que necesitamos caminar para cambiar nuestra conducta. Debemos saber que el cambio radica en nosotros, vivamos este 20 de Mayo como el país que queremos ver y poco a poco vamos a asombrarnos del poder de un pueblo que hace conciencia de su poder democrático. Republica Dominicana puede cambiar, pero ese cambio no sucederá si nosotros mismos no nos comprometemos a que suceda.

Agotado, el sol se pone el fin de este periodo presidencial. Todos los candidatos presidenciales argumentan que si logra portar la banda presidencial la situación en el país sería distinta, o por lo menos sería mucho mejor. Sin embargo, la solución no está en el palacio nacional. Para transformar al país solo se necesita una ciudadanía activa. La suma de nuestros actos, grandes y pequeños, puede fortalecer nuestra quebrada democracia y conducir a la nación hacia un Estado de bienestar.

En esta contienda electoral debemos tener estos nortes: Participar en las elecciones presidenciales comparando de manera crítica posturas, personajes y plataformas. Que como miembros de una sociedad libre exijamos a los candidatos el cumplimiento de la ley, analicemos sus decisiones y vigilemos su apego a la ética…….

Que al llegar el día 20 de Mayo y si nos sentimos frustrados, sin ninguna opción que valga la pena, no anulemos nuestro voto. Tenemos la necesidad, por desgracia, de elegir al gobernante menos peor y hacerlo de forma cívica y razonada. Desde ese punto de vista queremos pedir al pueblo dominicano algunas reflexiones:

– Comprometernos a vivir con honradez, empezando por dejar de hacer lo que tanto les criticamos a los políticos, es decir, mentir, robar y sobornar. Seamos íntegros hasta en el más mínimo detalle.

-Apoyemos una causa. Es momento de apagar la televisión, levantar el trasero del sillón y tomar acción. No tenemos que ser Simón Bolívar, Duarte ni José Martí para alzar la voz. Todos poseemos talentos que podríamos poner al servicio de la comunidad. Los votos que ingresemos en las urnas este próximo Mayo van a definir quién será nuestro Presidente por los siguientes cuatro años. Pero ni el más sabio, recto y competente líder puede salvar a una nación si sus habitantes no encabezan el cambio. La verdadera revolución y el progreso llegarán para quedarse cuando brote desde el interior del dominicano común y corriente. Cuando familiares, amigos y vecinos, en sus quehaceres de la vida diaria, desde sus hogares, escuelas y trabajos, alteren poco a poco para bien la realidad del país.

Es importante recordar que la democracia no solo es elecciones, y que la soberanía no es solo un pabellón ni un escudo, que las causas de las dictaduras en nuestra nación nunca han desaparecido, solo está en incubación. Parecería que el pueblo está haciendo uso del método histórico comparativo.

La doctora Dalín Olivo es médico Cirujano General, ayudante del Departamento de Cirugía General hospital Taiwán de azua, en República Dominicana; Licda. en Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), magister en Derecho y Relaciones Internacionales, de la misma universidad, Diplomado en Derecho Internacional Humanitario, Derecho Notarial, Derecho Procesal Penal, diversos estudios en el ámbito internacional sobre la paz y manejo de conflictos y coordinadora del Bloque de Organizaciones Comunitarias del sector de Herrera, municipio Santo Domingo Oeste. Actualmente forma parte de las ternas para escoger el suplente al Defensor del Pueblo.