Castro propone navegar con GPS contra la corrupción

Por martes 27 de diciembre, 2005

La Habana, 27 dic (EFE).- La lucha contra la corrupción es una de las principales preocupaciones del presidente cubano, Fidel Castro, que plantea emplear el sistema de localización GPS para vigilar que los vehículos oficiales cumplan su cometido.

El anuncio de Castro de que Cuba está en condiciones de fabricar 30.000 aparatos de GPS (Sistema Global de Posicionamiento) da una vuelta de tuerca más al meticuloso trabajo que comenzó ya hace unos meses con la intervención de jóvenes trabajadores sociales en la inspección y la supervisión de las tareas en las gasolineras.

Los resultados de aquel trabajo, que comenzó a mediados de octubre, desvelaron que en las gasolineras del país se estaba robando casi 100.000 dólares diarios y que en algunas provincias, como Santiago de Cuba, cuna de la revolución, los ingresos habían incrementado 5,5 veces con la gestión de los jóvenes movilizados.

"Había un desvío tremendo de recursos de combustible por parte de los nuevos ricos, de los que a raíz del Período Especial (de crisis económica) lograron grandes ganancias", denunció Castro el pasado 6 de diciembre durante el cumpleaños de Elián González, el niño balsero, en su localidad natal de Cárdenas.

Junto a Santiago, encabezaron la lista de provincias afectadas Las Tunas y Granma, dos de las más empobrecidas de la isla, y, en promedio, se elevaron las recaudaciones 2,13 veces en todo el país.

El valor que Castro ha otorgado a esta situación lo expresó en su discurso en la Universidad de La Habana del pasado 17 de noviembre, cuando el gobernante recalcó la enorme trascendencia que siempre ha tenido para el movimiento revolucionario el entorno académico y su aplicación actual para declarar guerra sin tregua a la corrupción.

Allí dijo que "en esta batalla contra el vicio no habrá tregua con nadie, y las cosas se llamarán por su nombre".

Castro vinculó este cometido con la otra gran tarea para el año entrante: la de conseguir el máximo ahorro de energía en un país inmerso en una profunda renovación de sus fuentes energéticas y los medios de distribución de ésta.

El último capítulo de esta travesía para depurar de errores la revolución tuvo lugar la pasada semana en la Asamblea Nacional (Parlamento), donde anunció los resultados de unas pruebas realizadas en vehículos del Estado con un sistema de localización por satélite.

Desde un autobús hasta un tractor, Castro presentó ante los diputados las transgresiones realizadas con los vehículos controlados y cómo no se habían respetado las reglas en pasos a nivel de tren, señales de tráfico o límites de velocidad, así como el despilfarro de combustible.

Hasta el lugar donde quedaban estacionados y la cantidad de kilómetros que hacían los vehículos sin justificación por su cometido quedaron registrados en un estudio que, entre otras cosas, pudo determinar la localización de la casa de la novia de un conductor que utilizaba un vehículo oficial para visitarla.

El expositor del trabajo fue Enrique Gómez Cabezas, de la Unión de Jóvenes Comunistas y el principal responsable de los trabajadores sociales, un colectivo integrado por unos 28.000 jóvenes.

Gráfico en mano, Gómez Cabezas explicó a los diputados como un tractor no llegaba hasta el final de los surcos que tenía que arar y como, además, al final de la tarea, atravesaba diagonalmente la tierra por encima de la labor que había realizado, entre la carcajada generalizada.

Además, Castro mencionó una operación policial que había dejado al descubierto que barcos dedicados a la pesca viajaban hasta México para llevar de contrabando a la isla equipos electrónicos.

"Pescadores que en vez de traer pescados traían productos de contrabando. Eso se acaba", dijo.

Castro atribuyó a "la inocencia o la tontería" algunas de las irregularidades que se cometen habitualmente, pero fue taxativo al asegurar que perseguirá a los transgresores para no dejar resquicio a la ilegalidad.

También anunció que Cuba puede fabricar 30.000 aparatos de GPS por mes a precios muy inferiores a los 8.000 dólares que cuestan estos artefactos en el mercado internacional y advirtió de que Cuba va a hacer "los miles que hagan falta". EFE