Chiqui Vicioso

Por Carlos Luis Baron miércoles 28 de marzo, 2012

Santiaguera, Newyorkina, latinoamericana, Chiqui Vicioso concentra grandes cualidades para representar con dignidad a la mujer, lejos de las chácharas que desde las patanas y disco lights ensordecen y mantienen vivo el reino de la ignorancia.

Alta (una herencia familiar), de hablar pausado y poético, no guarda el cariño ni esconde el desamor. Le brota la fuerza que le da la razón y el conocimiento de una Maestría en Diseño de Programas Educativos en la Universidad de Columbia y un Postgrado de Administración de Proyectos Culturales en la Fundación Getulio Vargas. Dice lo que tiene que decir y aunque truene, sonará suave y tierno. Mujer de carácter fuerte, buen gusto y vasta cultura.

Luisa Vicioso, es una artista consumada. No sólo con la prosa, la dramática y la poesía; Es una artista en el habla, en el trato, en el cocinar, en el pensar, pero sobretodo en el querer a la humanidad. Claro, donde más ha tenido que utilizar sus dotes de artista, es en cuidar y soportar las 3,000 reuniones de Fidelio (al año), quien no descansa nunca, ni durante los cuatro años que estuvo en silla de ruedas, los cuales aprovechó para crear la estructura que hoy es Alianza País.

La conocí por allá por el 2003, corrían los difíciles momentos del reinado de Bush y de Blair. La invasión terrible a Irak comenzaba, precisamente un 20 de marzo, y su casa era un punto de reunión para los preparativos de las múltiples manifestaciones que honraron el ser dominicanos y que comenzaron un 15 de febrero, al grito: No a la Guerra, si a la Paz. (Todavía no sabíamos que no se trataba de una Guerra sino más bien de una macabra invasión)

Después, nos tocó varias veces subir a las lomas de Blanco. Allí la vi, junto a Dolly Padua, regalarle un mural a los campesinos, que siempre ha querido y acompañado en sus luchas y sus sueños. Allí, bajo el frio del rocío mañanero, hemos recibido gratuitamente sus conocimientos y técnicas de pedagogía liberadora, aquella que aprendió practicándola con Paulo Freire en los barrios y campos pobres de Guinea Bissau.

Y es que cuando se tenga que escribir la historia de este tiempo, y se mencione la palabra artista comprometido, ahí deberá estar el nombre de Chiqui Vicioso.

Ese compromiso la hizo estar con nosotros en la vanguardia contra el proyecto de Isla Artificial, que querían construir unos mafiosos aliados al Gobierno, para quitarnos el derecho a ver el Mar.

Chiqui, como en todas las ocasiones posteriores y anteriores, ha usado su extraordinaria pluma para defender la Humanidad, su nobleza y su porvenir.

Por eso es parte de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, del Consejo Consultivo de Telesur, y sobretodo, dedica sus días y noches a crear para defender la vida, la libertad y la felicidad de los seres humanos. Recorre el país, anda el mundo, reunida con los mayores intelectuales del planeta o con las dirigentes comunitarias de Poveda en San Juan de la Maguana, y muestra lo que es capaz la mujer dominicana, aquella por la que desveló sus días y por cuya defensa escribió “Whisky Sour”.

En las páginas de Chiqui conocí a otra gran mujer latinoamericana, a una que jamás olvidaré por sus desvelos, por su compromiso Político. Chiqui recuperó a Julia de Burgos, para hacerla nuestra para siempre.

Crítica consiente de los partidos de la izquierda organizada, no había desarrollado militancia política (que yo conociera), por lo que este nuevo paso implica un gran reto, que no será extraño para ella, como el ulular de aquellos vientos.

Es por eso, que cuando me enteré de que sería la compañera de boleta del amigo Guillermo Moreno, pensé que sería un reto excepcional y positivo para todos aquellos y aquellas que no han participado de lleno en política pero que aspiran un cambio en el país.

Mientras tanto, sólo se me ocurre decirles que “Esa mujer no está sola”, tiene amigos, admiradores, familiares, colaboradores por doquier, que de seguro la acompañaremos en ese nuevo paso de la vida.

Adelante Chiqui, comienza una vereda hacia la luz.