CIA mantiene centros antiterroristas en numerosos países

Por viernes 18 de noviembre, 2005

Washington, 18 nov (EFE).- La filtración de que la CIA mantiene en muchos países centros antiterroristas que colaboran con los servicios secretos locales demuestra cómo la guerra contra el terrorismo obligó a EEUU a cambiar el "modus operandi" de su espionaje.El Gobierno del presidente George W. Bush ha indicado en varias ocasiones que "ha sacado de circulación a unos 3.000 terroristas", y un alto mando de la CIA, en testimonio ante el Congreso, dijo hace meses que, prácticamente, cada captura o liquidación de un supuesto terrorista afuera de Irak desde septiembre de 2001 fue resultado de la colaboración con los servicios secretos de otros países.

El diario "The Washington Post", que hace dos semanas reveló la existencia de centros clandestinos de la CIA para la detención e interrogatorio de sospechosos en al menos ocho países, publica hoy la presencia de centros de inteligencia antiterroristas financiados por la Agencia Central de Inteligencia y dotados de personal local.

Las dos operaciones son separadas y difieren en cuanto a su margen legal: los centros de detención e interrogatorio son clandestinos. Su funcionamiento está al margen de las leyes de EEUU y, probablemente, de las leyes de los países huéspedes.

Los centros de inteligencia antiterrorista (CTIC, por su sigla en inglés), en cambio, representan una ampliación sin precedentes de la colaboración de la CIA con los servicios de espionaje y policía política de los países huéspedes, algunos de los cuales Washington denuncia como infractores de los derechos humanos.

En París funciona un CTIC multinacional en el que participan representantes de EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá y Australia. Otros CTIC existen en varios países de Europa, Oriente Medio y Asia.

El modelo para estos CTIC, según los funcionarios de los servicios de inteligencia no identificados que cita el "Post", provino de los centros de coordinación que EEUU mantiene en América Latina y el este de Asia para la lucha contra el tráfico de drogas.

Y el origen de esta cooperación sin precedentes de la CIA con sus pares locales, está en un decreto firmado por el presidente George W. Bush seis días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington, Nueva York y Pensilvania.

En los dos años siguientes, el presupuesto de operaciones de la CIA se ha multiplicado por 2,5 y este servicio secreto ha impulsado vínculos con otros servicios secretos extranjeros aun cuando haya disputas agrias entre la Casa Blanca y los gobiernos respectivos, como las ha habido con Francia o Uzbekistán.

Los informantes explicaron al "Post" que, en muchos casos, el dato inicial sobre el paradero de un miembro de la red terrorista Al Qaida puede provenir de la CIA, pero en la mayoría de los casos las operaciones de captura se han organizado en los CTIC y las han llevado a cabo agentes del país anfitrión.

De esta manera, la CIA, que cuenta con una pequeña fuerza para operaciones clandestinas, y puede coordinar algunas operaciones con las Fuerzas Especiales de EEUU, ha logrado varios de sus éxitos sin dar la cara.

Desde que en septiembre de 2001 el presidente Bush lanzó su "guerra global contra el terrorismo", el Pentágono ha incrementado su contingente de fuerzas especiales y cuanta ahora con unos 54.000 soldados instruidos para operaciones clandestinas de infiltración, demolición, sabotaje y capturas subrepticias.

Esta modalidad de lucha contra el terrorismo es usada también por la Agencia de Seguridad Nacional -que se especializa en el espionaje electrónico- y que estableció una dirección de asuntos internacionales que ahora maneja el intercambio de información y equipo con unos 40 países.