Claudia Pérez y la igualdad de las iglesias dominicanas

Por lunes 7 de abril, 2008

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Existen las más variadas razones para justificar que una persona incursione en la lucha política. Algunos incursionan a la política buscando su superación económica, unos para la superación social, otros para la superación profesional, otros para aportar al país, algunos por amor a la misma política, unos para obtener algún tipo de prebenda personal o grupal y otros por una buena causa que les permita hacer buenas aportaciones para beneficios de determinados colectivos.

La mayoría cree que todo el que decide ejercer la vida partidaria lo hace sólo para buscar provechos y beneficios personales y nos parece que aunque exista una mayoría que tenga esos motivos, tal actitud no impide que muchos lo hagan para luchar por la consecución de objetivos y bienes comunes para el beneficios de una determinada generalidad.

Y este ha sido, a nuestra humilde creencia, el caso específico y concreto de la fogosa y carismática dirigente y líder comunitaria Claudia Pérez Ramírez, una distinguida dama con muy poco tiempo en la vida política, razón que explica el hecho de que no sea tan conocida en algunos medios y círculos de la República Dominicana, lo que no ha sido óbice para el meteórico ascenso que está experimentando y para mostrar algunos importantes logros no sólo personales sino lo que es más importantes, logros comunitarios que ya han beneficiados a importantes segmentos poblacionales de comunidades marginadas.

Es justo destacar que está señora apenas tiene cerca de dos años ejerciendo la vida política porque hasta el año 2006 fue miembro del Ejército Nacional, de donde salió con el rango de capitán. Es en ese mismo año cuando ingresa al PRSD que lidera Hatuey Decamps del que fue candidata a síndico. Luego abandona al PRSD por entender que esta organización no le serviría de plataforma para la obtención de los objetivos que le animan para hacer vida política y forma el movimiento político “La Tora con Leonel”.

Sin embargo, Claudia Pérez ha sido clara y precisa al plantear que este apoyo a la candidatura de Leonel tiene una condición, el que consiste en que se asuma el compromiso de que se estableza en nuestro país, de una vez y por todas, la igualdad de derechos para todas las iglesias dominicanas.

A nuestro humilde entender, esta lucha además de hermosa, nos parece que es muy difícil por todos los obstáculos que se tendrá que encarar para logremos que en nuestro país se apruebe, de una vez y todas, una ley que les permita a las demás congregaciones tener los mismos derechos, prerrogativas y facultades legales con que cuenta la iglesia católica.

La lucha por la igualdad de derecho para todas las nominaciones religiosas ha sido, casi en todas las sociedades, una lucha muy difícil y titánica, sobre todo, en el nuestro donde existe un concordato entre el Estado dominicano y la iglesia católica para regularizar y legalizar sus relaciones en materias de mutuo interés.