Clemens, Franco y Testaverde dieron una lección a los jóvenes

Por lunes 10 de octubre, 2005

Houston (EEUU),(EFE).- Los deportes profesionales del béisbol y fútbol americano estadounidense tuvieron el pasado fin de semana a tres grandes protagonistas en veteranos que superada la barrera de los 40 años dieron toda una lección de clase y rendimiento a los más jóvenes.

Dentro del deporte pasatiempo nacional, el legendario Roger Clemens a sus 43 años brilló con luz propia de desde el montículo y el dominicano Julio Franco se convirtió con 47 años en el pelotero más veterano que disputó una serie de división.

Mientras que en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), el mariscal de campo Vinny Testaverde, de 41 años, volvió de estar en la inactividad y sin trabajo para ser titular de los Jets de Nueva York y guiarlos a la victoria en la quinta temporada de competición.

Clemens hizo historia con su equipo de los Astros de Houston después que salió como bateador emergente por primera vez en su carrera y como relevista por segunda para convertirse en uno de los héroes que les permitió conseguir la victoria decisiva ante los Bravos de Atlanta.

El "Cohete" Clemens, que ha ganado siete premios Cy Young y 341 juegod como abridor, no tuvo problema en salir al montículo y lanzar tres entradas magistrales que mantuvieron a los Astros empatados a 6-6 en la pizarra hasta que en el decimoctavo episodio, surgió el bateo oportuno de Chris Burke para pegar el jonrón de oro.

"Creo que he demostrado durante toda la temporada que me siento en plenitud de forma y cuando un profesional se cuida y hace su trabajo dentro y fuera del campo, la edad no es factor a la hora de rendir", comentó Clemens. "Tenía que demostrarle a los jóvenes que la experiencia sigue siendo un elemento decisivo en el deporte".

Clemens, que lanzó los últimos tres episodios sin permitir anotación, logró el undécimo triunfo en la competición de octubre del deporte pasatiempo nacional.

"Aunque sólo había descansado dos días, la única opción que le quedaba al equipo era mi salida al montículo y por lo tanto lo debía dar todo y eso fue lo que sucedió", destacó Clemens, que por primera vez desde 1984 hizo su salida como relevista.

Pero si Clemens fue la cara de la moneda con el triunfo de los Astros que los clasificado a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, en el partido más largo de la historia del béisbol profesional con cinco horas y 50 minutos, el dominicano Julio Franco iba a ser la cruz de la derrota de los Bravos.

Pero no en el apartado individual porque Franco se convirtió en el pelotero más veterano que ha jugado una serie de división con 47 años cumplidos.

Franco no pudo ser decisivo para los Bravos, pero una vez más demostró su clase y simbolizó que a pesar de la edad puede hacer su trabajo de ser el ejemplo para los jóvenes valores del equipo como Adam LaRoche, a quien ha formado en la inicial y pegó grand slam.

"Siento que puedo ser útil al equipo y esta vez no conseguimos la victoria, pero estamos formando a los nuevos valores de cara al futuro", comentó Franco, que lleva disputados 2.377 partidos como profesional.

Más espectacular y brillante fue la vuelta a los campos de Testaverde, que tenía la doble misión no sólo de hacer bien las cosas para conseguir el triunfo sino a demás lograr convencer a sus nuevos compañeros que podían confiar en su trabajo.

Testaverde alcanzó los dos objetivos de manera brillante con una actuación que no dejó espacio para que tuviesen ninguna duda de que su vuelta no era pura casualidad del destino.

El mariscal de campo se mostró a gusto con todo lo que hizo después que los aficionados de los Jets lo recibieron en el Estadio de los Gigantes con grandes ovaciones, que fueron mayores cuando al finalizar el partido su equipo había ganado por 14-12 a los Bucaneros de Tampa Bay.

Apenas dos semanas antes, Testaverde estaba descansando en su casa y viendo por televisión como el mariscal titular de los Jets, Chad Pennington, que le quitó el puesto en el 2002, y su reemplazo, Jay Fiedler, se lesionaban en el mismo partido.

Testaverde, que salió por la puerta grande del equipo, llamó al entrenador de los Jets, Herman Edwards, para ofrecerle sus servicios.

Se los aceptaron y Testaverde no sólo ha recuperado la confianza de sus compañeros sino que quizás también salvó de una grave crisis deportiva a los Jets, que llegaron al partido para tener que utilizar al cuarto mariscal de campo.

"Mi objetivo es que los compañeros crean en mí, para poder cambiar nuestra situación en la temporada, algo que pienso logre en el primer partido", subrayó Testaverde.

La campaña que había comenzado como una gran promesa estaba a punto de convertirse en un desastre, pero Testaverde tomó el control de las cosas tan pronto como pisó el campo.

"Me dio escalofríos. Me gustaría poder expresar qué fue lo que sentí, tuve escalofríos en todo el cuerpo cuando salí al campo", explicó Testaverde. "Después de lo vivido creo que todo va a ser muy diferente".

Testaverde completó 13 de 19 pases para 163 yardas y le interceptaron un envío, logrando un triunfo que no estaba escrito en los libros de la historia del la NFL.EFE