Coalición mantendrá con nuevos acentos en política exterior alemana

Por sábado 12 de noviembre, 2005

Berlín, 12 nov (EFE).- La coalición de gobierno pactada por los conservadores de la CDU/CSU y los socialdemócratas alemanes (SPD) mantendrá las líneas maestras de lo que ha sido la política exterior de Alemania en las últimas décadas, aunque con nuevos acentos. "La continuidad es un dictado de nuestros valores e intereses", recoge el acuerdo de gobierno,un documento de 140 páginas, de las que 16 están destinadas al política exterior y desarrollo.

Ese apartado arranca definiendo los objetivos de la política exterior de Alemania, que son: "utilizar las oportunidades de la globalización, evitar la aparición de conflictos, la lucha contra el terrorismo internacional y la eliminación de la pobreza".

En otros párrafos del texto se hace referencia a la universalidad de los derechos humanos y de la democracia y, en las únicas seis líneas que se dedican a Latinoamérica y Caribe, a la promoción de la estabilidad regional, la prosperidad, la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo.

El gobierno de gran coalición que dirigirá la cristianodemócrata Angela Merkel pretende, contribuyendo al logro de esos objetivos, "plantar cara a las tendencias dictatoriales y atentados a los derechos humanos" que se detectan en América Latina y Caribe.

También se hace referencia a los derechos humanos en China, país con el que el saliente canciller Gerhard Schroeder desarrolló una estrecha relación más basada en el interés económico que en la afinidad de valores, pero la coletilla se obvió en el caso de Rusia.

Aún así, en el apartado de Rusia, el acuerdo de gobierno subraya "el interés especial que tiene Alemania en que el difícil proceso de modernización que se lleva a cabo en ese país llegue a buen puerto", para lo que el nuevo ejecutivo, consciente de la importancia de una Rusia democráticamente estable, está dispuesto a "reforzar la cooperación económica, política y social".

El acuerdo aventura la continuidad de la política energética que inició Schroeder con el presidente ruso Vladimir Putin -su resultado más llamativo fue el acuerdo para la construcción de un gasoducto a través del Báltico- y recoge, en una cuidada formulación, la disposición a colaborar en la solución del conflicto de Chechenia.

En esa región del mundo, la gran coalición de Merkel defenderá, además de la asociación privilegiada con Rusia, una perspectiva europea para Ucrania y el fortalecimiento de la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho en Bielorrusia.

La Unión Cristianodemócrata (CDU), su ala bávara, la Unión Socialcristiana (CSU) y el SPD dejaron constancia el "interés vital" que tiene para Alemania la estabilización de los Balcanes occidentales y por ende, la solución de los problemas pendientes.

La Unión Europea (UE) -desde el punto de vista institucional y económico, de política exterior, seguridad y de defensa- seguirá siendo "prioridad" del nuevo gobierno, que se hace eco de los beneficios de la Ampliación pero obvia las diferencias que existen entre los socios respecto a la candidatura de Turquía.

Las referencias a una "asociación" o "relación privilegiada" con Turquía son constantes, y también se recuerda que el proceso de negociación acordado el pasado 3 de octubre "tiene un final abierto". Se trata de una concesión del SPD al partido de Merkel.

Las relaciones transatlánticas están fuera de duda y el acuerdo recoge incluso la voluntad del nuevo gobierno de estrechar las relaciones con Estados Unidos, por razones históricas, económicas y de geopolítica, pues la contribución de Washington a la paz y la seguridad del planeta es "fundamental".

También lo es para llegar a una solución duradera al conflicto de Oriente Medio y para el éxito de las reformas que deberán realizar los países árabes, para preservar el multilateralismo, hacer frente a la proliferación armamentista y afrontar los problemas globales como el cambio climático y el desarrollo.

El futuro ejecutivo hizo suyos los objetivos del Milenio de las Naciones Unidas y renovó su compromiso de destinar al desarrollo el 0,7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de aquí al 2015.

"Las consecuencias de los problemas del desarrollo hacen peligrar la paz y la estabilidad en Alemania y en Europa", recoge el acuerdo.

El documento aboga por la continuidad de las reformas del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, y, sobre todo, de utilizar más y mejor la Organización Mundial del Comercio (OMC).

"Alemania defiende un nuevo orden comercial mundial, un acceso equitativo a los mercados, el desmantelamiento paulatino de las subvenciones agrícolas" y nuevas condonaciones de deuda.

La coalición pretende así "afrontar los problemas de desarrollo donde están", pues "esa es la forma más efectiva de contrarrestar la amenaza de desestabilización derivada del desarrollo demográfico y de una creciente presión migratoria hacia Europa".