Colombia es el problema más grave para entidad en América Latina

Por sábado 5 de noviembre, 2005

Lisboa, 5 nov (EFE).- El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el portugués Antonio Guterres, consideró hoy que en Latinoamérica el problema más grave para la entidad que dirige es el de Colombia, seguido del haitiano. En unas declaraciones a EFE, al margen de su participación en el Foro Iberoamérica, Guterres explicó que el problema para ACNUR en Colombia se debe a la existencia de "cientos de miles de refugiados, sobre todo en Venezuela y Ecuador, y a que hay unos dos millones de personas internamente desplazadas".

Guterres recordó que ello se debe a la guerrilla, el narcotráfico, o la acción de los paramilitares, pero recordó que "todos esos problemas, crean una situación de sufrimiento, de impacto muy duro en la vida de la población, con una exigencia de apoyo humanitario muy fuerte".

El ex primer ministro luso explicó que "Haití, al contrario que Colombia, es un país que carece de recursos" y calificó la situación haitiana de "dramática".

Se mostró convencido de que en Haití se puede hacer más y mejor para ayudar a la población, "pero sólo con apoyo de la comunidad internacional", porque "todo hay que hacerlo desde el principio, naturalmente apoyando a las instituciones democráticas que se están creando".

Guterres confió en que "en Colombia tengan capacidad de solucionar la mayor parte del problema por sus propios medios, porque a la comunidad internacional sólo le corresponde un papel de apoyo a las soluciones y de ayuda humanitaria a las víctimas".

Antonio Guterres, que asumió su cargo el pasado 15 de junio, consideró que éste incluye "un trabajo apasionante" y "retos muy difíciles para los tiempos modernos".

El primero, dijo, es "preservar la institución del asilo en un marco de creciente intolerancia en nuestras sociedades, donde el populismo provoca confusión entre la opinión pública sobre los conceptos de seguridad, terrorismo y refugiados".

"Es necesario afirmar con vehemencia que un refugiado no es un terrorista, sino una víctima del terrorismo o del conflicto", precisó.

Según Guterres, "hay una relación objetiva en los grandes movimientos de población entre el fenómeno de la migración y lo que supone el desplazamiento de refugiados", y añadió que "no es fácil hacer la distinción".

Por ello juzgó que "este es un trabajo muy importante a desarrollar, sobre todo ante los gobiernos, para encontrar fórmulas que garanticen protección internacional a quienes tienen derecho a ella, que están dentro de flujos mixtos de población con un importancia creciente en los tiempos modernos".

Para el ACNUR, "afortunadamente se ha reducido el número de refugiados en los últimos años gracias al éxito de un buen número de procesos de retorno, como Afganistán, Liberia, Sierra Leona, Mozambique o Angola".

"El problema es que la comunidad internacional no ha mostrado hasta ahora capacidad de establecer un puente entre ayuda humanitaria y ayuda al desarrollo, y ello provoca que la sostenibilidad de la segunda esté permanentemente amenazada", explicó.

Después de citar a Sierra Leona, donde tras un importante flujo de retorno ahora hay un 70 por ciento de desempleo, Guterres opinó que "garantizar la sostenibilidad del retorno de refugiados es otro reto tremendamente difícil en el momento actual".

En cuanto a los problemas más difíciles para el ACNUR, señaló que "el políticamente más complicado es, sin duda, el de Sudán", donde un acuerdo de paz permitirá regresar a más de dos millones de desplazados internamente y otro medio millón de refugiados fuera del país.

"En el sur de Sudán no hay un problema de reconstrucción, sino de construcción en una región más grande que la Península Ibérica y Francia juntas, que sólo tiene 14 kilómetros de carretera asfaltada, incluidas las calles de las ciudades, no hay casi escuelas y la sanidad está bajo mínimos", recordó.

"Garantizar la posibilidad de acogida y de vida para millones de personas, es un reto muy difícil", estimó, además de considerar que "el drama sudanés tiene proyección sobre una gran región de Africa y es una fuerte amenaza a la estabilidad del continente".